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Fuerzas Armadas y apoyar la obtención de otros sistemas de armas más allá de los grandes programas todavía en curso. También lograron que el material bélico fuera considerado como uno de los componentes de la capacidad militar, junto con las infraestructuras, los recursos humanos, el adiestramiento, la doctrina o la organización. También permitieron mejorar la gestión de los recursos e integrar el planeamiento aliado dentro del nacional. No obstante, su efectividad práctica estuvo comprometida por la falta de liderazgo político-militar durante el periodo 2008-11 y posteriormente por la crisis económica, que trastornó las previsiones económicas del Ministerio de Defensa, motivó una significativa reducción del gasto público e impidió en la práctica ejecutar el ciclo de planeamiento 2013-16. Sin embargo, la situación actual tampoco arroja grandes esperanzas porque existe una brecha insalvable entre los objetivos de gasto, las previsiones reales y la estructura de las Fuerzas Armadas. Dicho de otra forma, si el gasto militar no aumenta, será necesario catálogos de capacidades, volúmenes de fuerza o niveles de ambición (Colom, G. (2018): «Una revisión del planeamiento de la defensa por capacidades en España (2005-16)», Papeles de Europa, 30(1), pp. 37-53). 6Colom, G. (2016): «Transforming the Spanish Military», Defence Studies, 16(1), pp. 1-18. 7Obsérvese, a tal efecto, la comparecencia del general Fernando Alejandre, actual jefe de Estado Mayor de la Defensa, en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados el pasado 16 de abril. 8Entre 1996 y 2008, mientras las partidas de modernización alcanzaron los 11 000 millones de euros, se firmaron contratos por valor de 36 500 millones de euros. Además, para financiar los diecinueve PEA –fragatas F-100, submarinos S-80, buques de acción Marítima, el buque de proyección estratégica Juan Carlos I, el buque de aprovisionamiento de combate, carros Leopardo IIE, helicópteros Tigre y NH-90, sistemas de artillería SIAC, Vehículos de Combate de infantería Pizarro,aviones de combate EF-2000 y de transporte A-400M, misiles IRIS-T y Taurus y sistemas para la Unidad Militar de Emergencias– por un valor de 27 000 millones de euros, el Ministerio de Industria pagó por adelantado 15 000 millones de euros a los proveedores por su desarrollo, mientras que el Ministerio ha pagado más de 8 000 millones de euros para los sistemas ya entregados. Provocado por la insostenibilidad de la programación y motivada por la crisis económica, esta situación no solo ha obligado a renegociar y dilatar el pago de los programas, si no también a aprobar créditos extraordinarios, práctica que fue anulada por el Tribunal Constitucional. 9Fonfría, A. (2015): «La adquisición de sistemas y su financiación: problemas y algunas soluciones», Cuadernos de Estrategia, 175, pp. 187-216. 10Comparecencia de Pedro Argüelles en la Comisión de Defensa del Congreso, 24 de mayo de 2013. 11Comparecencia de María Dolores de Cospedal en la Comisión de Defensa del Congreso, 20 de diciembre de 2016. 12Melese, F. et alt. (eds.) (2015): Military Cost-Benefit Analysis: Theory and Practice, Londres: Routledge. 13Pérez, F. (2016): El gasto de defensa en España 1946- 2015, Madrid: Ministerio de Defensa. REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Diciembre 2018 919


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