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La Luftwaffe desplegó con paracaídas de repuesto de sobra para reponer durante todo el ejercicio, como si se tratase de un material desechable (medio contenedor ISO20 lleno de paracaídas), mientras la ITAF disponía el mismo nivel de repuesto que nosotros pero sin plegadores. Conscientes de tal vulnerabilidad, el personal de mantenimiento de la ITAF llegó a consultarnos en cuanto a la posibilidad de que nuestro propio personal pudiera recuperar sus paracaídas en caso necesario, a lo cual obviamente pudo responderse de modo afirmativo, aunque al final no hiciese falta. Igualmente pudimos contar con la colaboración directa e inmediata del personal de mantenimiento de la Aeronáutica Militare (ITAF) y de la Luftwaffe en todo momento, situación que se dio en un par de ocasiones. No cabe duda que este tipo de ejercicios ofrece un entorno inigualable para fomentar el estrechamiento de lazos entre aliados y la interoperabilidad. Todos funcionamos como un equipo. Desde luego, la colaboración que más debe destacarse es la de la propia Fuerza Aérea anfitriona, que estuvo a la altura de un reto nada sencillo, como bien saben nuestros colegas del Ala 14 y Ala 15 que ya lo han organizado con anterioridad. La Fuerza Aérea polaca se enfrentaba por vez primera a este reto y hay que decir que lo superaron sobradamente. En todo evento como éste surgen imprevistos y planes que no salen como se esperaba, pero globalmente el apoyo fue sobresaliente, y particularmente en lo que se refiere al mantenimiento. En todo momento contamos con un personal de contacto polaco, que sin demoras y diligentemente se puso a nuestra disposición para organizar el apoyo con combustible, servicios e instalaciones y, en nuestro caso, lo utilizamos continuamente. Tuvimos acceso sin limitaciones prácticamente a todas sus instalaciones, haciendo uso destacado de su hangar de mantenimiento de segundo escalón, sus instalaciones de lavado y pintura, equipo AGE, etc. EL DESPLIEQUE Con objeto de inmovilizar el preciado y escaso material de apoyo y repuesto el tiempo imprescindible, se optó por realizar el transporte directo de los seis contenedores de material ISO20 por carretera, con la antelación justa para poder ser recibidos por el personal del Ala 14 que allí los estarían esperando un par de días antes de la llegada de los cazas. Para la carga y estibado del material en los contenedores se contó con el habitual e imprescindible apoyo de la SEADA, que también realizaron la carga de los contenedores en los camiones. A la llegada de los camiones a Poznan, sería el propio personal del Ala 14, con medios y apoyo de la Eurofighter 950 REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Diciembre 2018


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