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Simulación de arrastre de un asteroide. (Imagen: DSI 2017) para acercarlos, como paso previo a su aprovechamiento, a la órbita terrestre, donde incluso podrían ser empleados como «estaciones de servicio» para satélites, viajes espaciales –tripulados o no– y futuras colonias espaciales. Otra empresa privada estadounidense, Moon Express, fue la primera autorizada –en agosto de 2016– para posarse en la Luna, con la sonda MX-1 Scout Class Explorer, con capacidad para desplazarse por su superficie. Uno de los materiales potencialmente rentables presentes en la Luna es, por ejemplo, un isótopo del helio, el helio-3, muy escaso en nuestro planeta y que podría ser empleado en proyectos de fusión nuclear como el del ITER (International Thermonuclear Experimental Reactor). La empresa Moon Express ha proyectado, además, otras tres sondas lunares con vistas a sucesivas expediciones: la MX-2 Scout Class Explorer; la MX-5 Discovery Class Explorer, y la MX-9 Frontier Class Explorer3. A la mencionada primera expedición, Lunar Scout, prevista para finales de 2017, le seguirían las misiones Lunar Outpost (de exploración) y Harvest Moon, esta última prevista para 2020 y que incluiría ya el viaje de vuelta a la Tierra. 3http://moonexpress.com/ (Acceso 25 octubre 2017). Con independencia de la fecha concreta en que comience a explotarse realmente los primeros recursos de asteroides aprovechables, ello supondrá un auténtico hito que, aunque a largo plazo, inauguraría una nueva dimensión –y no precisamente menor– de la geopolítica de los recursos. Esta dimensión ofrecería a los Estados, por un lado, nuevos espacios para la cooperación, pero, por otro lado, también nuevos escenarios de conflicto, sobre todo entre las grandes potencias que liderarían dicho aprovechamiento de recursos (actualmente EE.UU. o Luxemburgo, como se ha visto). Aunque han sido y son muchas las experiencias de aprovechamiento no conflictual de los recursos por parte de los Estados, aquéllos también han sido objeto de sangrientas y destructivas guerras libradas a lo largo de la historia que, además, en el caso de hipotéticas guerras futuras por los recursos, incluirían, como mínimo, un componente revolucionario derivado de la posibilidad de trasladar el campo de batalla al espacio exterior, con las imprevisibles consecuencias que ello supondría, así como el empleo de nuevas armas desarrolladas paralelamente a la nueva tecnología para la explotación de los propios recursos. n REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS – Organización de las Naciones Unidas (ONU). 2002. Tratados y principios de la Organización de las Naciones Unidas sobre el espacio ultraterrestre. Nueva York: ONU. http://unoosa.org/pdf/publications/ STSPACE11S.pdf (Acceso 25 octubre 2017). – Peña-Ramos, J. A. 2013a. «Próxima estación: agua y minerales espaciales», Blogs GESI (Grupo de Estudios en Seguridad Internacional), 21 febrero. http://seguridadinternacional. es/?q=es/content/pr%C3%B3xima estaci%C3%B3n-agua-y-minerales-espaciales 0 (Acceso 25 octubre 2017). – Peña-Ramos, J. A. 2013b. «Agua y minerales en asteroides: ¿hacia una nueva dimensión de la geopolítica de los recursos? », MoleQla, n.º 10, junio, pp. 11-13. – Sitio web de Deep Space Industries (DSI). http://deepspaceindustries.com/ (Acceso 24 octubre 2017). – Sitio web de Moon Express. http:// moonexpress.com/ (Acceso 25 octubre 2017). – Sitio web de Planetary Resources. http://planetaryresources.com/ (Acceso 24 octubre 2017). MX-1 Scout Class Explorer. (Imagen: Moon Express 2017) REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Diciembre 2018 973


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