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Hace 105 años Víctima Larache 28 diciembre 1913 Afectado de fiebres tifoideas, ha fallecido en el campamento de Arcila el teniente de ingenieros Antonio Espín López. Natural de Almodovar del Río (Córdoba), fue uno de aquellos pioneros de nuestra aviación militar que, con 24 años, obtuvo su título en 1913, tras el primer curso de pilotos. Como tal, participó en los primeros vuelos en formación de Cuatro Vientos a Villaluenga y Aranjuez; este, con toma forzosa en Pinto por una avería en el motor de su Farman. Decidida la actuación de la aviación en el conflicto marroquí, cuyos aparatos se enviaron por f.c. y vía marítima, Espín formó parte de la escuadrilla expedicionaria que el 3 de noviembre llevaba a cabo el primer vuelo de reconocimiento. Veinticinco días después, siguiendo al aparato tripulado por el infante de Orleans y el coronel Vives Espín, junto al teniente O’Felan, vuela de Tetuan-Sania Ramel a Arcila. Toda la prensa se hizo eco de la hazaña, no ya por haber atravesado las regiones donde con más tesón se mantiene hoy la rebeldía, sino por el escaso tiempo (1:30 horas) invertido en el trayecto; tengamos en cuenta que a caballo se pueden invertir más de 24 horas Pero el destino pronto trocó la suerte de Antonio Espín. Agravada su salud, por el tifus que padecía, el 13 de diciembre se envió un radiograma al crucero Extremadura para que intentase recogerlo; lo que no pudo realizarse porque el buque se hallaba camino de Tanger, donde no se disponía de recursos sanitarios adecuados. el vigía Cronología de la Aviación Militar Pensose en Cádiz o Algeciras, pero la evolución empeoraba y complicaciones graves desaconsejaban cualquier intento de traslado. Días después, el jefe de Aeronáutica cursaba al alcalde de Almodovar del Río el siguiente telegrama: «Ruego comunique a la familia teniente aviador Espín, que este falleció de tifus ayer 22.40 Arcila, significándole profundo sentimiento por pérdida tan brillante oficial, que era uno de nuestros mejores pilotos y una esperanza de la aeronáutica militar española. Vives». Sus restos mortales descansan en el cementerio de Assilah. Hace 80 años Improvisado homenaje Sevilla 9 diciembre 1938 De ABC recogemos la siguiente información: Esta mañana el Real Círculo de Labradores se ha honrado con la visita de su socio de mérito, el glorioso comandante Joaquín García Morato. Para obsequiarle se improvisó un aperitivo, el cual fue ofrecido por el presidente de la entidad, don Antonio Miret y Prieto, alzándose unánimes las copas porque la mejor suerte siga siendo inseparable compañera del universalmente famoso aviador para gloria de las alas nacionales y bien de la patria. García Morato departió amablemente con cuantos se encontraban en el Circulo, teniendo un sentido recuerdo para los caídos de la sociedad cuyos nombres leyó en la lápida en que, para perpetuar su Española “Canario” Azaola Miembro del IHCA memoria, van siendo inscritos y que alcanza la cifra de veintidós. Al serle presentado, el marqués de San José de Serra le hizo un caluroso elogio de su hijo, el joven capitán de Aviación Carlos Serra y Pablo Romero, el cual tiene a sus órdenes. Se despidió al heroico aviador con una gran ovación y vivas a España y al caudillo. Hace 80 años Valiente malogrado Escatrón 21 diciembre 1938 Esta mañana, cuando en el Fiat (3-76), regresaba de un servicio el teniente José Romagosa Durán, al comprobar «que no iba», por precaución, decidió tomar tierra en Caspe. A la tarde, al hacerle un vuelo de prueba, con asombro y angustia se ha visto cómo entraba en barrena, estrellándose contra el suelo e incendiándose Era un chaval (20) simpático y valiente, se lamentaban los veteranos del 2-G-3 de Morato. Nacido en Panamá, residía en Barcelona y, tras el bachiller, preparaba el ingreso en la Armada. Cuando se produjo el alzamiento, sabiéndose perseguido, se escondió en los Pirineos, hasta que, tomada San Sebastián, entró por la frontera de Irún, y en El Ferrol, alistarse voluntario en el acorazado España, viviendo su dramático hundimiento en la bahía de Santander. Enrolado en el rastreador de minas Genoveva, actuó en los puertos del Cantábrico, hasta que llamado para un curso de pilotos aviadores, marcho a Italia. A su regreso, ya alférez, luego de especializarse en la caza en Gallur, se incorporó al 2-G-3, donde consiguió el derribó de un Rata. Hace 80 años Eslabón roto Lérida 23 diciembre 1938 Cuando el alférez Francisco Mir Astrie (21), pilotando el Heinkel 51 (2-27), cumplía un servicio de ametrallamiento en la cabeza de puente de Serós, la potente artillería ha hecho blanco en él, derribándolo. Fragmentado el aparato, ha caído a tierra haciendo explosión y causando la muerte del aviador. De origen catalán, tras hacer el bachiller, al estallar la guerra fue detenido, permaneciendo en la cárcel hasta finales de noviembre, logrando luego, a través de Francia, pasar a zona nacional. Alistado a la Legión, intervino en varias operaciones hasta que, en enero de 1938, fue llamado para un curso de pilotos tras el cual se incorporó a la «Cadena» 1-G-2 en el Ebro; con ella voló a Córdoba y más tarde actuó en el frente de Cataluña, donde cayó. Por sus excepcionales méritos, se abrió un juicio contradictorio con el fin de concederle a título póstumo el ascenso. Al no progresar, le fue concedida la Cruz de Guerra con Palmas. REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Diciembre 2018 985


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