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hasta que al formarse la primera escuadrilla de Fiat al mando de Morato, pasaron a ella los mejores. Alcanzado en uno de los combates, recibió cuatro tiros, no muy graves, en una pierna, pero incendiado su avión, el (3-56), ,hubo de saltar en paracaídas, resultando herido también al caer desde el árbol en que se había posado. Tras un mes en el hospital de Ávila, vuelve al combate, y en plena guerra prueba en Tablada el primer Katiuska capturado y reconstruido; con el que, junto al laureado Varita (Carlos Martínez Vara de Rey) lleva a cabo servicios de reconocimiento estratégico adentrándose en terreno enemigo. Su habilidad es reclamada para la primera prueba en Tablada (12.4.1938) de un Rata igualmente capturado. Habilitado como capitán para el mando de escuadrilla, pasa a mandar una del 2-G-3. Con la guerra prácticamente finalizada y cuatro victorias en su haber (un Rata, dos Chatos y un Natacha) el 28 de marzo sobrevuela Madrid y toma tierra en Cuatro Vientos. Ya en la paz vuela en la escuadrilla de E.M. y finaliza su carrera aeronáutica en los Heinkel 51 del 31 Regimiento de Getafe. Habiéndosele concedido la Medalla Militar individual, es curioso que en la Revista de Aeronáutica y Astronáutica (12/1941) apareciese impuesta por el caudillo en Getafe, y en la 3/1944 impuesta por el alcalde de Madrid, ya que era concejal de dicho ayuntamiento. Tras su licenciamientox del Ejército del Aire, en 1946 fue nombrado presidente de la compañía Iberia, puesto que desempeñó durante varios años. Momentos para recordar ¡Sorpresa! se escapa la hélice La mañana del 29 de julio de 1971, el Equipo Nacional de Vuelo Acrobático, concentrado en la base aérea de Los Llanos (Albacete), se entrenaba para la próxima competición internacional, el IV Trofeo León Biancotto, a celebrar en la localidad francesa de Carcassone. En un momento dado le tocó hacer su exhibición al capitán Francisco «Paco» Gómez Carretero, quien, mejor que nadie, nos va a contar cómo fue aquella peripecia: «Volaba mi avión Zlin 526, ECBVK, cuando al ejecutar una maniobra de mi libre integral llamada la Copita, –invención de nuestro equipo–, la cual consistía en mandar subiendo a la vertical un mando de barrena invertida, con palanca adelante a la derecha y pie del mismo lado. Similar al «abracadabra», pero que al efectuarlo subiendo a la vertical, el avión describe como una copa y se acaba con 3/4 de tonel rápido descendiendo verticalmente y saliendo por el lado opuesto al inicio de la maniobra. Al mandar el tonel, sorpresivamente, la hélice salió volando, se separó del motor por el buje. Corté gas, salí de la maniobra de barrena, saque el tren y, como estaba encima de la pista, tomé tierra sin problema». Habida cuenta de los continuos vuelos de entrenamiento, el personal de la base estaba a lo suyo, no así el staff, como recuerda Paco Carretero –quien no en vano estuvo de agregado aéreo en Washington–, que con la mirada fija no perdía ripio de cada maniobra. Lo componían José Luis Aresti, acróbata de reconocida fama y presidente de la Federación Española del Deporte Aéreo, el teniente coronel (a punto de ascender) piloto e ingeniero aeronáutico Fermín Tordesillas, jefe del equipo; Carlos Alos (padre), presidente del aéroclub Barcelona-Sabadell, y Facundo Álvarez, entusiasta piloto bilbaíno, que al igual que Alos, actuaría de juez en la próxima competición. Pues bien, contemplando y juzgando lo bien que estaba haciéndolo Carretero, cuando de pronto un brillo metálico en el cielo y la voz unísona de todos: ¡La hélice! En fracciones de segundo, como ya hemos narrado, el piloto se hizo con el avión y no pasó nada. Inmediatamente Gil de Montes y Alos, turnándose en el mando de la Zlin “roja” sobrevuelan el trigal donde ha caído la hélice hasta su aparición. Luego, la foto recuerdo que incluimos. En ella vemos de pie: Tomás Castaño, quien desde 1967 como supernumerario del Ejército del Aire, había iniciado su carrera en la aviación comercial; a Cristina Alvareda, piloto y apasionada del vuelo acrobático, estaba de visita, aunque había recibido entrenamiento en el equipo el año anterior; capitán Paco Gómez Carretero tras ejercer de «proto» en la Escuela de Reactores volaba el Mirage III de Manises y Carlos Alos, quien por la vía civil había llegado a las líneas Sentados: sargento mecánico Herráez y capitán Agustín Gil de Montes, luego de proto en la Escuela Básica (Matacán) al trasladarse esta a San Javier (AGA); en ella estaba destinado. REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Diciembre 2018 987


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