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BROTAN LAS AMAPOLAS: POESÍA BRITÁNICA DE TRINCHERA… 99 Aunque tardó unos meses en hacerlo por problemas de salud, nuestro primer protagonista terminaría alistándose en el Ejército expedicionario, si no con mucha convicción, sí con la idea de colaborar en dar un pronto tér-mino a aquella contienda que estaba alcanzando unas proporciones épicas y se estaba alargando demasiado. Perteneciente a una familia humilde de emigrantes judíos procedente del Este de Europa, Isaac Rosenberg había na-cido en Bristol en 1890 pero se crio en el East End londinense, desarrollando desde muy joven el gusto por la poesía y la pintura, formándose una amplia cultura de manera autodidacta. Por esa época comenzó también su activis-mo político, acercándose a uno de los muchos círculos socialistas fabianos previos a la guerra que se estaban formando en las barriadas obreras de las ciudades británicas. Aquejado de una bronquitis crónica, marcharía luego a Sudáfrica en busca de trabajo estable y un clima más benigno para sus do-lencias, sorprendiéndole en Ciudad del Cabo el estallido de la conflagración. Enrolado en 1915, Rosenberg sería destinado un año más tarde al King’s Own Royal Regiment (Lancaster), destacado ya en el frente franco-belga. El seguir arrastrando su mala salud no le impediría servir en primera línea, aun con recaídas y largas estancias en el hospital, ni retomar su actividad poética, escribiendo por estas fechas algunos de sus más memorables poe-mas: The Troop Ship; Break of Day in the Trenches; Returning, We Hear the Larks; Soldier: Twentieth Century y Dead Man’s Dump (en el primero de ellos ya aparece, por cierto, la amapola que da título a este estudio como úni-ca imagen de color entre tanta desolación. Volveremos sobre esta flor por su importancia en la iconografía británica de la guerra, pero también anterior y posterior. Como contrapunto tétrico, aparecen también en sus versos las sempiternas ratas de trinchera, que circularían a sus anchas en la narrativa de posguerra, especialmente en la novela Sin novedad en el frente del alemán Eric Maria Remarque). Tras solicitar sin éxito plaza en un batallón judío que se estaba for-mando en Oriente Próximo, Isaac Rosenberg, después de muchos avatares, acudió con su unidad como refuerzo de las avanzadas anglo-francesas dura-mente castigadas por la ofensiva germana de primavera de 1918 (se trataba del famoso Plan Ludendorff, choque también conocido como Kaiserschla-cht). Durante un reconocimiento nocturno practicado el 1º de abril de aquel año que vería el fin de la guerra, Rosenberg caerá junto a diez de sus compa-ñeros en algún lugar cerca de Arras, no pudiendo ser recuperado su cadáver. Una sencilla lápida le recuerda desde entonces: “Isaac Rosenberg - Buried near this spot - Artist and Poet” (“Isaac Rosenberg -Enterrado cerca de este lugar – Artista y poeta”). Revista de Historia Militar, 124 (2018), pp. 99-128. ISSN: 0482-5748


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