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BROTAN LAS AMAPOLAS: POESÍA BRITÁNICA DE TRINCHERA… 115 adoración por la figura de su madre y destacando como buen alumno en el colegio y en la Universidad de Londres -estudió Botánica y Lengua inglesa-, de donde marcharía a Francia para completar su formación y dar clases en el periodo prebélico (anduvo por Burdeos, París y la región de Alsacia-Lorena). Enrolado en 1915 en el Artists’ Rifles Batallion, sus primeros escritos son optimistas, plenos de idealismo, no regateando elogios incluso para el enemigo (contaba a su progenitora en una carta la sorpresa que se llevó al presenciar en un hospital precisamente de la zona de Alsacia cómo convivían en sus convalecencias soldados franceses y alemanes, algunos de ellos familiares de aquellas tierras fronterizas). Poco después, destinado al Manchester Regiment como oficial de com-plemento, su canto a la nación irá desplazándose poco a poco al elogio al compañero, al camarada, entremezclado con un cierto desdén hacia los paisanos de la retaguardia, actitud típica de los combatientes: “Ésta es una buena vida… Estoy entre la mejor cuadrilla de amigos que jamás podría tener”. Sus motivaciones para combatir mezclaban, por otro lado, un alto sentido patriótico con la desbordada pasión que sentía por la Li-teratura: “¿Sabes lo que realmente me hace continuar en la batalla? ¡El sentimiento de estar perpetuando la lengua en la que Keats y el resto de grandes autores escribieron! Me parece que Inglaterra y su pueblo son de lo mejor que hay en este mundo”.19 A medida que avance la guerra, la muerte de sus hombres, el can-sancio y las incomodidades de la vida de campaña irán haciendo mella en su salud y en su moral: “Llevo doce días sin lavarme la cara, sin poder quitarme las botas y sin dormir de tirón”, escribe en la primavera de 1918 desde San Quintín, primera línea del frente. Todo su idealismo terminaría de volar en pedazos poco después cuando él mismo saltase por los aires durante el desarrollo de una cortina artillera enemiga para aterrizar entre los restos de uno de sus soldados. Aislado en otra acción de guerra en una trinchera alemana, cuando al fin fue rescatado sería diagnosticado de estrés postraumático, permaneciendo un largo periódo de convalecencia en un hospital escocés por haber quebrado su persona física y psiquicamente20. La obra literaria que venía realizando en los ra-tos libres de combate se torna más oscura, pesimista, pero alcanza cotas de una gran madurez y calidad artística: Dulce et Decorum Est, Anthem 19  Carta de Wilfred Owen a su madre datada en diciembre de 1914 en Burdeos, EGREMONT, Max: Some Desperate Glory. The First World War the Poets Knew. Picador, Londres, 2014, p. 67. 20  Una cruda pero buena película da testimonio de su paso por los hospitales de retaguardia: Regeneration, dirigida por Gillies MacKinnon en 1997. Revista de Historia Militar, 124 (2018), pp. 115-128. ISSN: 0482-5748


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