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132 ANTONIO CARLOS CAMPO LÓPEZ Situadas en el norte, eran dos islas gemelas con una profunda rivali-dad histórica que se acrecentó con la llegada de los europeos. Ambos reinos, como los más poderosos del archipiélago, se repartían el dominio de un amplio territorio ejerciendo su poder sobre gran número de reinos tributa-rios. Su esfera de influencia no se reducía a las zonas circundantes, sino que se expandía sobre un amplio territorio que llegaba hasta las actuales islas de Sulawesi, Ceram, Halmahera, Nueva Guinea y Mindanao. Sociedades guerreras que beneficiadas por su control del comercio del clavo (especie de gran demanda mundial que crecía de forma exclusiva en este territorio) habían logrado imponerse en este ámbito asiático. La llegada de mercaderes malayos en busca de las especias conllevó la implantación del islam en estos territorios, pero fue la irrupción de los ibéricos a inicios del siglo XVI lo que provocó un cambio radical en la historia de estas islas. Los europeos fueron lo primeros en poder disputar su autoridad, aun-que no sin grandes sacrificios y dificultades. Por contra, los sultanes de Ter-nate y Tidore, lejos de ser meros espectadores, participaron e influyeron en las decisiones de españoles y neerlandeses. En 1511, gracias a la conquista de Malaca (por parte de Alfonso de Albuquerque y en la que participó Fer-nando de Magallanes), Portugal se hizo con el control de uno de grandes centros comerciales asiáticos. Un año después, en 1512, partiendo desde Malaca una expedición portuguesa bordeando la isla de Java y siguiendo una de las rutas comerciales que partían de Malaca, consiguió llegar al sur de las Molucas (a las islas de Ambon y Ceram). Uno de los tres barcos de la expedición, al mando de Francisco Serrano, tras perderse en el viaje de regreso, logró recalar en Ternate. Por primera vez en la historia, un europeo conseguía llegar a las famosas islas del clavo. El sultán de Ternate, conoce-dor del poder militar de los europeos y queriendo anticiparse a su vecino y enemigo tradicional, el sultán de Tidore, selló una alianza con los portugue-ses. Sucesivas expediciones lusas ratificaron el acuerdo y la fundación el 24 de junio de 1522 del primer fuerte portugués–fuerte de San Juan Bautista–en la isla de Ternate consolidó la alianza entre Ternate y Portugal3. Mientras los lusos desde Malaca, conseguían el acceso al tan de-mandado clavo, desde América, siguiendo la ruta contraria, los españoles también lo intentaban. La expedición de Magallanes hizo que por primera vez los españoles llegasen a las islas de la especias a través de la ruta del Pacífico. La llegada, el 8 de noviembre de 1521, de los supervivientes de la expedición al mando de Juan Sebastián Elcano a Tidore, originó el primer 3  LOBATO, Manuel: Fortificações portuguesas e espanholas na Indonésia Oriental. Prefácio- ALIAC, Lisboa, 2009, pág. 19. Revista de Historia Militar, 124 (2018), pp. 132-160. ISSN: 0482-5748


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