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152 ANTONIO CARLOS CAMPO LÓPEZ Mindanao, (enviado por su rey al mando de 200 soldados) entre las tropas enemigas, que como vasallos del sultán de Ternate, no dudaron en luchar contra españoles y tidores47. Plan de Ataque El relieve de la isla de Ternate había impedido la celebración de gran-des combates a campo abierto. Los grandes enfrentamientos en estas islas habían sido siempre por mar entre los galeones de guerra de ambas nacio-nes. Por tierra, la frondosa vegetación de la isla y la cercanía entre los fuertes permitía la realización de emboscadas (las llamadas facciones en las fuentes españolas) que buscando el factor sorpresa intentaban encontrar despreveni-do al enemigo. Esta fue la táctica buscada por el gobernador Fernández del Río. Las tropas hispanos-tidores se dirigieron a Malayo, tomando el control de todos los pasos que conducían al fuerte holandés. El combate se situó en las afueras del Malayo, a los pies de las murallas del fuerte holandés. Lugar caracterizado por tener menos vegetación, configurando un terreno a modo de pradera, y que era conocido en las fuentes españoles como el Rosado del Malayo. Guardando su retaguardia, su estrategia consistió en lanzar un pequeño ataque sobre el fuerte con la intención de provocar la salida del mayor número de enemigos del interior. Logrado este objetivo, lanzaría un ataque mayor con el grueso de las tropas buscando la sorpresa para hacer el mayor daño posible. En el historial militar del sargento mayor Sánchez de la Cuesta, se detalla el plan de ataque trazado48. Se distribuyeron las tropas ocupando los cuatro accesos que había hacia el fuerte, concentrando la mayor parte de los efectivos sobre el paso principal. Una vez en el lugar, Martín Sánchez de la Cuesta, como sargento mayor y máxima autoridad del bando español, mandó al ayudante Martín de Garay encabezar con un pequeño grupo de 10 españoles y las tropas auxiliares sobre las puertas de acceso de la fortaleza, mientras él permanecía ocupando el paso y guardando la retaguardia con el grueso de las fuerzas (60 soldados españoles más las tropas auxiliares). Ho-landeses y ternates viendo llegar a sus enemigos decidieron que una primera tropa compuesta solo de locales saliese al exterior de las murallas para re-peler la embestida. El choque debajo del baluarte Punta Real (Punt Reael en las fuentes holandesas) se saldó con victoria española. Los ternates cedieron 47  Ibídem. 48  AGI, FILIPINAS, 51, N.1., “Confirmación de encomienda de Caraga, etc” de fecha 19 de junio de 1659. Revista de Historia Militar, 124 (2018), pp. 152-160. ISSN: 0482-5748


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