Page 156

RHM_124

LA ÚLTIMA BATALLA DE LA GUERRA DE LOS 80 AÑOS… 155 ra del capitán y el tambor holandés57. Hay que destacar el resultado a nivel local, estando entre sociedades de mentalidad guerrera, la victoria generó gran prestigio para las armas españolas y sirvió para consolidar la alianza entre España y Tidore, y frenar la política antiespañola del rey de Ternate. De parte holandesa se reconoció y asumió la derrota y como tal se reportó a las autoridades de Batavia. Reconociendo que en beneficio de sus intereses comerciales la Paz de Westfalia debía ser aplicada en las islas. Los españo-les habían demostrado que pese a los acuerdos firmados en Europa, no iban a ceder fácilmente su posición en las Molucas. LAS MOLUCAS TRAS LA PAZ DE MUNSTER Las autoridades de ambas naciones eran conocedoras de los términos de la Paz firmada en Europa, sin embargo la lejanía y la realidad de las islas Molucas dificultaba su puesta en marcha. El recelo mutuo continuaba y dos años después de la firma de la Paz todavía había enfrentamientos. El 22 de febrero de 1650 la flota de ayuda procedente de Manila sufrió un ataque a la entrada de Ternate. El socorro al mando de Francisco de Esteibar se encontró a su llegada al amanecer con que dos naves de guerra holandesas les estaban esperando. Los holandeses querían desquitarse de la derrota de meses atrás y decidieron hacerlo como mejor sabían, apostando sus naves a la entrada de las islas para atacar la llegada de las naves españolas. Como siempre habían hecho en estas islas, querían compensar su inferioridad mili-tar por tierra con su superioridad en el mar. Tras un combate de cuatro horas, la flota española logró entrar en Ternate58. Fue el último enfrentamiento directo entre los europeos en las Molucas. Unos meses más tarde, el 9 de junio, en las instrucciones que el go-bernador Francisco de Esteybar da al cabo del fuerte de San Francisco de Calamata, confirma el conocimiento de la firma de la Paz en Europa. Pese a ello, el recelo y la desconfianza perviven, ya que advierte que a falta de recibir directrices más concretas no se debía permitir la entrada a la forta-leza de ninguna persona procedente de la zona holandesa59. En el socorro del año siguiente, el año de 1651, el gobernador de Filipinas dio órdenes 57  AGI, FILIPINAS, 9, R.1., N.13,, “Carta de Diego Fajardo sobre temas de gobierno” de fecha 4 de agosto de 1650. 58  AGI, FILIPINAS, 51, N.14., “Confirmación de encomienda de Abucay, etc” de fecha 17 de diciembre de 1661. 59  AGI, FILIPINAS, 52, N.7., “Confirmación de encomienda de Laglag, etc” de fecha 13 de noviembre de 1666. Revista de Historia Militar, 124 (2018), pp. 155-160. ISSN: 0482-5748


RHM_124
To see the actual publication please follow the link above