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EL MAPA DE AMÉRICA EN TIEMPOS DE CARLOS III 169 Mares del Sur; aprovechando la oportunidad, se formaron oficiales científica-mente solvents.19 Atentos a la formación científica de los oficiales el Depo-sito Hidrográfico (1770) y, dos años después, una Escuela de Ingenieros de Marina, con nuevos planes, textos e instrumentos modernizados, siguiendo una nítida trayectoria.20 Los resultados fueron manifiestos; por tierra y mar se produjo un verdadero redescubrimiento de los espacios ultramarinos, una ampliación de horizontes geográficos y un reconocimiento y fijación cuando no de ampliación de fronteras. A los viejos ideales proselitistas y mercantiles se añadieron los de carácter presencial y defensivo, estratégico de fundamento científico llevado a cabo por equipos de expertos (cosmógrafos, cartógrafos, dibujantes y científicos de diversas especialidades); no en balde las grandes expediciones realizadas son conocidas como “científicas”. Y precisamente en esas expediciones está el quid de la cuestión; su área de acción en la mar fue total (Atlántico y Caribe, Pacífico, Extremo Oriente), en “Tierra firme”, también (en América N, S. y central), en todos los virreinatos y circunscripciones. Evidentemente, la nota de inmensidad perceptible en los reinos de las Indias precisaba de un conocimiento más completo tanto para gobernar como para beneficiar y defender, por mar y tierra. El objeto, el Nuevo Mundo, era deficientemente conocido; había que proceder, en lo posible, a volver a descubrir aquellas descomunales regiones y explorar las regiones fronterizas que se deseaba incorporar o defender. Por tierra se debía examinar tanto el territorio desde la metodología de las cien-cias de la naturaleza como desde la geografía humana y antropología. Por mar se debía proceder a controlar espacios, imponer un sistema defensivo global y un régimen de comunicaciones seguras y regulares. A partir de 1749 comenzaron las visitas de estudios de sabios (sau-vant) españoles y otros europeos que trabajan en España y América his-pánica y no solamente se trata de franceses e ingleses también se estaban interesados por aquella geografía, naturaleza y, en general, por sus riquezas rusos, suecos, holandeses, alemanes. Algunos alcanzaron un renombre ex-traordinario, en oposición a España, por ejemplo, James Cook en tres famo-sos Revista de Historia Militar, 124 (2018), pp. 169-208. ISSN: 0482-5748 viajes (1769-1778).21 19  En América sobresalieron Velázquez de León en California; Bartolaza y Alzate, en México. 20  España había perdido 14 navíos durante el ataque a La Habana y, al firmarse la paz en París, la flota de guerra contaba con 72 barcos de diferentes calados. Los dieciséis años siguientes fueron los de paz y prosperidad en el reinado que la Armada aprovechó para recomponer su estado realizándose un considerable esfuerzo. Se rehízo el arsenal de La Habana y fueron botados tres navíos, el mismo año (1765) y, en los astilleros de la metrópoli, se comenzó una ambiciosa construcción de otros 35 de distinto portes seguidos por otros más hasta 1778. 21  Como los Byron (1764-1766), Walis y Carteret (1766-1768), Bouganville (1766-1769), Ga-loup de la Perouse (1785-1788).


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