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176 MARIANO CUESTA DOMINGO En espacios sudaméricanos El enlace misionales entre la América septentrional y meridional fue establecido, en el siglo XVIII, a través de fray Francisco de San José, pro-cedente del colegio de Guatemala y artífice del de Ocopa, clave en el re-conocimiento e incorporación de espacios fronterizos andinos orientales, en la montaña; un territorio donde el medio conducía a desorientación y el esfuerzo exigido para avanzar, abrumador, producía resultados exiguos. El pensamiento oficial lo tenía en cuanto y era proclive a no gastar para tan magros resultados. Las dificultares fueron en aumento al cruzar el río Pachitea, limítrofe entre el Gran Pajonal (la comarca más ignorada de la montaña peruana) que se halla entre la Pampa del Sacramento y los altos cerros andinos: los ríos que en ellos nacen (numerosos y difíciles, como el Perené, Ené, Taraba, Ca-cos, Palcazo, Pozuzo, etc.), la confluencia entre los mismos, la irregularidad de sus avenidas y subsiguientes inundaciones, pongos o saltos, islas fluvia-les cambiantes; el número, variedad y peligrosidad de insectos y ofidios; las enfermedades y desnutrición así como la peligrosidad de algunos grupos indígenas hacía que el conocimiento del territorio con fines misionales fuera ineludible pero para intereses políticos y en cuestiones de límites resultaban clave.35 Tras una gran rebelión del siglo XVIII que asoló la entrada misional en el selvático piedemonte andino o ceja de la montaña, los frailes obtuvie-ron una entrada alternativa con base en Caxamarquilla (1752); obtuvieron importantes: para desplazarse desde Ocopa hasta Huailillas o Caxamarqui-lla era necesario llegar a Huánuco, seguir la cuenca del Huallaga, alcanzar la divisoria de aguas del Marañón; era un viaje agotador de tres meses de duración que fray Manuel de Sobreviela consiguió reducir a dieciocho días; Alonso Abad, por su parte, halló un paso (boquerón o portillo) para carretas que, andando el tiempo, comunicaría costa con la montaña peruana. En 1755 quedó abierta la entrada a Manoa36 y, en la última parte del siglo hizo aparición otro fraile y geógrafo, Manuel de Sobreviela, citado, que contribuyó al conocimiento de la selva peruana. Desde aquellos extre- 35  Los trabajos de los frailes y otros como Juan de la Marca dieron lugar a la existencia de ocho establecimientos misionales sobre el extremo del Gran Pajonal (AGI. Mapas y planos. Perú, 32 y 50). 36  Era un momento en que Portugal había cortado el aprovisionamiento de hierro, imprescindi-ble para las tropas del Amazonas, y por consiguiente había una manifiesta necesidad de abrir comunicaciones hacia Huánuco por Huallaga a fin de proveerse de lo necesario. Los trabajos de J. Heras y la edición de Vázquez de Acuña (Fray Pedro González Agüeros y su descripción historial). Santiago 1988. Revista de Historia Militar, 124 (2018), pp. 176-208. ISSN: 0482-5748


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