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EL MAPA DE AMÉRICA EN TIEMPOS DE CARLOS III 177 mos proyectó Girval una vía de retorno más corta, por el Oeste, a través de la Pampa del Sacramento, evitando el largo rodeo por el Marañón, Ucayali y Huallaga (fig. 13). Logró arribar a su objetivo superando dificultades sin cuento. En 1791 efectuó otro viaje para el que, el comisionado español, Requena, ofreció todo el apoyo preciso para una misión descubridora. Su compañero, Juan Dueñas (portando el diario de Girbal) efectuó el viaje de retorno pretendiendo hallar un enlace de comunicación y transporte más corto y rápido. Lo halló. Revista de Historia Militar, 124 (2018), pp. 177-208. ISSN: 0482-5748 En el Sur andino Desde Ocopa hubo una proyección meridional hacia Tarija y Chillán. En este último, el reconocimiento de espacios ignotos también fue del ma-yor interés (es el caso de Chiloé e islas adyacentes además de la región con-tinental inmediata). El protagonista fue el padre Menéndez, un viejo amigo de Sobreviela y su acción se enmarcan en el llenado del vacío dejado por los jesuitas expulsos; Ocopa hizo lo que pudo.37 En este medio el protagonista a subrayar es fray Pedro González Agüero que ha dado abundante informa-ción cartográfica sobre aquellos terriotorios e islas de los Mares del Sur.38 Quedaba pendiente una de las misiones geográficas y geoestratégica enco-mendada a los jesuitas y que había quedado incumplida: el hallazgo de una ruta transandina para la exploración y reconocimiento de la parte central y meridional de los territorios hoy argentinos; los franciscanos recogieron el testigo y efectuaron una serie de expediciones descubridoras (1778-1779); la de los padres Fernández y Sánchez, de escaso éxito.39 37  Envió 16 frailes en una navegación, desde Lima, que duró 42 días hacia una región más difícil que la propia; un medio marítimo y gélido de altas latitudes meridionales que tenían de común con las otras áreas una escasez de población, dificultad de movimientos, ausencia de recursos, carencia de apoyo oficial y la posibilidad de enriquecimiento territorial y antropológico. Tal era la dureza que en 1784 quedaban siete frailes y su número siguió decreciendo. 38  CUESTA DOMINGO: Descubrimientos geográficos, p. 309 y ss. Apud RAH. Manuscrito, 5485. Un ejemplo en fig. 14. 39  Les cerró el paso los derrumbes en sus ascensiones por los cursos fluviales del Palena (43º30’ de lat. Sur) y del Aisen (45º), en la búsqueda de un paso o puerto en la cordillera. Simultánea-mente se efectuaron otras dos expediciones cuya aportación geográfica fue más amplia. Sus protagonistas fueron los padres Marín y Real que exploraron el archipiélago de los Chonos, Guaytecas hasta los 47º S. Tuvieron ocasión de admirar un conjunto laberíntico de canales y pasos en un paisaje particularmente hermoso de glaciares y lagos pero alejado de los objetivos del viaje. MORALEDA, J: Esploraciones jeográficas e hidrológicas. Santiago, 1888.


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