Page 192

RHM_124

EL MAPA DE AMÉRICA EN TIEMPOS DE CARLOS III 191 alcanzar Tahití en 1772; fondearon y cartografiaron la isla que denominó de Amat, también lo hizo en la isla de Morea o Santo Domingo para regresar a Valparaíso (1773). Gayangos, el piloto Rosales y franciscano José Amich (que había sido piloto antes que fraile) bojearon la isla en seis días y dibuja-ron su perfil. La obra cartográfica de esta expedición en la que la participa-ción del padre Amich es clara aunque no suficientemente valorada tiene una gran importancia y una notable belleza.52 En el otro extremo del “lago” apareció una cartografía “conflictiva”, de evolución lenta. Desde la imagen del Extremo Oriente en las Cartas edi-ficantes y curiosas (1753), hasta los mapas de Tomás López53 se aprecian cambios significativos en los mapas sobre una región en que la pervivencia de rasgos antiguos tuvo una larga duración.54 Sigue el esquema que se re-coge en los manuscritos de Valdés Tamón55 aunque con mayor ornamenta-ción. Durante el último tercio del siglo XVIII se prosiguieron los trabajos cartográficos de eclesiásticos y sobre todo los gobernantes de Filipinas así como de los ingenieros militares. A éstos se añade unos trabajos, igualmen-te, de máxima importancia cartográfica realizados por hombres de la Mar: miembros de las denominadas expediciones científicas y materiales gráficos de trabajos hidrográficos. Un testimonio memorable es el toponímico; es espectacular por la rapidez, intensidad con que se hallan incorporados y la solidez con que sobreviven más de dos mil quinientos por todas las islas,56 52  Museo Naval de Madrid. Carpeta del Pacífico, LIV-B.- A falta de una definitiva clarificación de todos los mapas resultantes, es verosímil que las cartas: 34. Santa Cruz de Djatutíra; 35. Id. (diferente); 23. Isla Oteieti (22 islas) 1772; 31. Princesa y puerto Escondido. También existen algunos en el Archivo General de Indias así como relaciones de viaje del propio franciscano, objeto de estudio para Corney, sean obra de Amich. 53  CUESTA: “Cartografía conflictiva”. Revista del Pacífico, 27.9. Madrid 2012; NÚÑEZ DE LAS CUEVAS, R: Atlas de la Península Ibérica y de las posesiones españolas en Ultramar. De Thomás LÓPEZ, Colección de mapas de distinto tamaño de. Madrid, 1994. 54  Durante el siglo XVIII la actividad cartográfica estuvo en manos de la administración es-pañola en Filipinas; Gobernadores y Capitanes Generales de las islas remitieron informes a la Corte que contenían mapas generales y parciales del archipiélago y planos de ciudades, fortificaciones, obras, distancias y coordenadas; en su mayoría hacían referencia a Manila y su entorno pero también a las otras islas donde tenían algún enclave militar. El ejemplo de Valdés Tamón resume el buen conocimiento que se tenía de Filipinas en la primera mitad del siglo XVIII. Los eclesiásticos contribuyeron asimismo con entusiasmo al conocimiento pormenorizado de las islas y también realizaron alguna obra cartográfica de conocimiento universal; el mapa de Murillo Velarde. 55  CUESTA, M. y V. INFANTE: Report in which, by order of his Catholic Majesty (May God protect him), the strongholds, castles, forts and garrisons of the provinces under his Royal Dominion in the Philippine islands are listed by F. Valdés Tamón. Ed. Turner. Madrid-Manila, 1995. 56  Con fuentes muy variadas y voluminosas durante un lapso temporal largo y sobre un espacio difícil, forma, distancia y demás características históricas que conforman la realidad filipina con pervivencia amplia hasta el siglo XXI. Dentro de la información geográfica, la toponimia Revista de Historia Militar, 124 (2018), pp. 191-208. ISSN: 0482-5748


RHM_124
To see the actual publication please follow the link above