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EL MAPA DE AMÉRICA EN TIEMPOS DE CARLOS III 197 te con aquellos mapas indispensables pervivía la cartografía técnica, a escala (o más de una, gráfica o numérica que constituían un sumario de largos informes y memorias), pero expresada; con ornamentación alegó-rica, mítica o legendaria. Por impulso científico y necesidad oficial, siguió avanzó la car-tografía minuciosa, detallada, de factura rápida, de ejecución cómoda aunque en ocasiones peligrosa y siempre cara, costosa; resultado de un trabajo en equipo, bien dotado que generaban informes y memorias, con medidas de distancias, altitudes y batimétricas, dibujos (fig. 18) que se sumaban a un coleccionismo cientifista analizador de la naturaleza. Era un acopio de materiales que, asimismo, realizaron los equipos expedi-cionarios sobre tierra firme, en el espacio continental que, del mismo modo, hicieron progresar conocimientos geográficos, astronómicos, geológicos, zoológicos, botánicos, como patrones de asentamiento y mo-dos de producción; que hicieron avanzar las matemáticas y la física. Sus expediciones, inmersas entre las científicas, tenían rigor en los datos por más que no faltaran errores en los mapas. Rasgos de arcaísmo perceptible en la segunda mitad del siglo XVII son los mismos que aparecen en la primera mitad del XVIII: cartas orna-mentadas, decoradas a la antigua, con rosas de los vientos o sistemas de rumbos, con apuntes etnográficos que ofrecen una imagen atractiva para mercaderes, como la carta del Atlántico portugués de Manoel Ferreira (1772), y para cortesanos. La mayoría de los mapas lucían objetivos pragmáticos, presentaban escala de latitudes, proyección mercatoriana.62 En paralelo, también es apreciable el progreso por más que estuviera sin resolver el problema de la longitud en el mar; algunas deficiencias en los cronómetros y en su uso por marinos embarcados en nuevos descubri-mientos litorales u oceánicos originaban equivocaciones importantes.63 La solución cronométrica estuvo antes en manos inglesas y francesas. Y ¡qué fue del lago español!; he ahí el interés de los trabajos de Juan y Ulloa y su influencia en las posteriores expediciones de redescubrimien-to y defensa de los litigios sobre límites en conflictos y paces (el Brasil portugués con su entorno hispánico, por ejemplo; ver fig. 8. Amich, este año de 1770”... Las márgenes del famoso río Ucayali y sus tributarios y próxi-mos, las de los ríos Paro, Taraba, Enne y Perene... 62  Aunque fue difundida por el cartógrafo en 1569 no se generalizó hasta el XVIII. 63  Un pequeño error producía otro mayor en la medición sobre la superficie (un poco menos de 30 kilómetros por minuto en el Ecuador). Revista de Historia Militar, 124 (2018), pp. 197-208. ISSN: 0482-5748


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