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214 ENRIQUE GOZALBES CRAVIOTO No obstante, a nuestro juicio de partida se ha exagerado la impor-tancia de esos destacamentos mercenarios, que ciertamente estaban pre-sentes en la fuerza armada cartaginesa, pero sobre todo se han considerado de forma indistinta las dos formas de origen de tropas de los pueblos ex-ternos, especialmente de los africanos. Una cosa distinta era la contrata-ción individual de extranjeros procedentes de poblaciones “bárbaras” para formar en el ejército, que son los mercenarios propiamente dichos, y otra la de unos grupos étnicos que podían perfectamente ser enviados por los reyes de poblaciones aliadas, y cuya contratación pudo ser colectiva, ne-gociada precisamente por esos reyes que eran convertidos en clientes del Estado cartaginés. Estos últimos son asimilados sin más a los mercenarios, por una buena parte de la historiografía, cuando precisan de una cierta distinción.9 Por último debemos tener en cuenta otro elemento particularmente relevante que, por su propio carácter más específico, queda al margen del presente estudio. Nos referimos en concreto a la armada naval de Cartago, especialmente importante en un imperio que dominó el mar hasta la fase avanzada de la Primera Guerra Púnica, cuando comenzó a ser superada por la flota romana creada a su imagen y semejanza. Polibio señalaba que hasta esa guerra “los cartagineses eran los dueños absolutos del mar y por esa razón para los romanos la guerra se convertía en indefinida”10. Pero la armada naval resultó básica desde unos momentos muy antiguos, sobre todo en lo que correspondía a las facetas de transporte de las tropas y de los enseres y del propio avituallamiento, téngase en cuenta las actuaciones desarrolladas en las islas, así como con posterioridad en el mantenimiento de las líneas de comunicación y de los imprescindibles suministros de todo tipo.11 9  En especial destacamos sobre los generales y mandos del ejército cartaginés los datos reco-gidos por QUESADA, F.: “En torno”; sobre los soldados el del mismo QUESADA, F.: “De guerreros”, y sobre todo en relación a los mercenarios, en general, y específicamente a los mercenarios hispanos en particular, MARÍN MARTÍNEZ, A. P.: La génesis del mercenariado ibérico: entre Hímera y Sagunto (480-219 a.C.). Historia, recepción y cultura, Tesis Doctoral dirigida por GOZALBES, E.: Universidad de Castilla-La Mancha, Cuenca, 2016. 10  POLIB. I, 20,5. Más adelante en I, 20, 15-16 señalaba que una nave de guerra cartaginesa había encallado y sirvió de modelo para copiarlo en la construcción de una escuadra romana. El hecho por lo general es considerado fantasioso. 11  DIOD. XI, 20 describe la salida del puerto de Cartago del general Amílcar, hacia el año 480 a.C., para la campaña de Sicilia que desembocaría en la derrota de Himera. Menciona una enorme cantidad de barcos “largos” (de combate) y de transporte encargados de las provisio-nes y enseres. Aunque el número es una notable exageración, la mención indica el necesario uso de los mismos. Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 214-238. ISSN: 0482-5748


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