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24 MANUEL GARCÍA CABEZAS 3.- GUINEA EN TIEMPOS DE GUERRA El Tratado de San Ildefonso reconocía a España derechos de comer-cio sobre las costas del actual Camerún, donde además se asentaban tri-bus emparentadas con las que vivían en la zona de Rio Muni. Pero durante buena parte del siglo XIX las costas camerunesas estuvieron bajo control de cónsules ingleses -entre los cuales hay que citar al mismo Beecroft (y a Richard Burton)- sin que ello impidiera relaciones comerciales entre las dos zonas y movimientos humanos constantes. Al comienzo de la I Guerra Mundial la colonia alemana del Camerún es atacada por fuerzas inglesas y francesas mientras que barcos alemanes en ruta se refugian en el puerto de Santa Isabel. El 1 de enero de 1916 cae Yaoundé pero hasta el 18 de febrero resisten algunas posiciones alemanas; el 4 de febrero tropas alemanas al mando del coronel Zimmermann cruzan la frontera de Río Muni huyendo de las tropas aliadas a las que se une una marea de refugiados, civiles y militares, alemanes y cameruneses, hasta con-tabilizar cerca de 60 mil individuos (incluyendo el gobernador alemán de la colonia, Ebermaier). Pronto se devuelven 20 mil pero el resto es alojado en Bata inicialmente y luego, por presión de los aliados, trasladados a Fernando Poo; en abril se trasladan a la Península la mayoría de los jefes y oficiales alemanes, quedando algunos oficiales y suboficiales en territorio guineano para velar por el orden de la masa de refugiados. Tal cantidad de refugiados supuso un problema logístico y de seguri-dad a las autoridades españolas que deciden enviar de refuerzo a Fernando Poo una compañía de Infantería de Marina desde Larache (Marruecos) para asistir y asegurar los campos de refugiados. El personal alemán sería eva-cuado finalmente en 1917 (excepto algunos suboficiales que se asentaron en la isla) en el mismo barco que antes había trasladado la Cía. de Infª de Marina pero la evacuación total de los refugiados no acabaría hasta 1920. El gobierno español de la 2ª República introdujo algunas reformas con la aprobación de un nuevo estatuto sobre la administración de la colo-nia, entre ellas una nueva organización territorial y la posibilidad de nom-brar al Gobernador General por libre designación, independiente del jefe de la estación naval, y que se materializaría en la elección de un diplomático -el cónsul Gustavo de Sostoa15- para ese cargo y que traería algún conflicto de competencia jurisdiccional con el mando (militar) de la Guardia Colonial. 15  Este gobernador sería asesinado en noviembre de 1932 por el sargento de la Guardia Colonial Restituto Castilla cuando realizaba su primer viaje a la isla de Annobón. Revista de Historia Militar, 124 (2018), pp. 24-60. ISSN: 0482-5748


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