08 Resumen EA

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El Ejército del Aire en 2018 Termina el 2018 y es el momento de echar la vista atrás y hacer balance de lo que ha significado este año para el Ejército del Aire (EA). Un año en el que se produjo un cambio de Gobierno en junio y en el que el escenario económico ha sido protagonista por su complejidad. Nuestra financiación ha sufrido variaciones y algunas dificultades que han tenido impacto en nuestra actividad, pero una vez más, gracias al esfuerzo, trabajo, compromiso y vocación de servicio de todos los aviadores, el Ejército del Aire ha cumplido, como siempre ha hecho, con la misión asignada. LÍNEAS MAESTRAS DE ACTUACIÓN Los objetivos y prioridades marcados por el JEMA durante 2018 fueron poner en valor el poder aeroespacial y el Ejercito del Aire; cumplir con nuestra misión dando a conocer lo que somos, lo que hacemos. El Ejército del Aire ha sido a lo largo del año instrumento principal e imprescindible del Estado, y por ende de las Fuerzas Armadas (FAS), para la acción aeroespacial en el entorno de la seguridad nacional, contribuyendo, así mismo, a la defensa de los intereses nacionales. En este sentido, ha de incrementarse el papel que representamos en el conjunto de las FAS gracias a la eficacia que demostramos, impulsada por el enorme desarrollo de la tecnología en la que se basan nuestros sistemas de armas. Los medios aéreos, de la mano de las características inherentes al medio en el que se mueven y a otros factores como la mentalidad aviadora, han dado al Ejército del Aire un mayor protagonismo. Pero también han evolucionado los escenarios y los ámbitos o dominios de operación en los que, gracias a las capacidades de nuestros sistemas, podemos actuar y producir efectos cuándo y dónde sea necesario. Todas las unidades del EA están activadas y entrenadas permanentemente, sin ciclos de disponibilidad ni alistamiento, ni rotaciones de unidades preparadas para operaciones concretas. Por eso cumplimos con las misiones que tenemos encomendadas y que debemos acometer las 24 horas del día, los 365 días del año; un hecho diferencial y que marca nuestra labor diaria. El personal del EA sigue siendo una prioridad máxima para cumplir con nuestra misión 24/7. La evolución del peso del EA en el conjunto de las FAS no se está viendo reflejada en el dimensionamiento de su personal. Las plantillas han sufrido un recorte del 17 % en los últimos cuatro años y el EA ha informado de la necesidad de un incremento mínimo de unos 5400 efectivos. Este aumento del peso específico del EA también debe verse reflejado en el mantenimiento y adquisición de capacidades y en los recursos económicos necesarios para su sostenimiento. La primera prioridad es el programa ITS (Integrated Training System), para garantizar el reemplazo del C-101 para el curso académico 2021- 2022. El EA no puede interrumpir la formación de sus pilotos en la Academia General del Aire, imprescindibles para cumplir con nuestra misión. Y de cara al futuro inmediato, se deben tomar decisiones para la actualización del Sistema de Mando y Control Aéreo (SIMCA), para la sustitución de los F-18 y para los aviones de Patrulla y Vigilancia Marítima. Mientras tanto, continuamos con la recepción de Eurofighters y A-400M y con el plan de implantación del Predator-B y el helicóptero NH-90, como luego veremos. En Formación C.16 y C.15M 8 REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Enero-Febrero 2019


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