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Su propio tamaño, altura y velocidad dificultan su detección por medios convencionales y el escaso blanco que ofrece requiere gran precisión para neutralizarlo. Las medidas electromagnéticas que neutralizan el sistema de guiado o los propios instrumentos electrónicos de a bordo conviven con sistemas balísticos o armas de energía dirigida o soluciones más pintorescas como sistemas que lanzan un proyectil que extiende una red para capturar al intruso sin destruirlo, permitiendo su análisis. Eso sí, con las debidas precauciones, ya que la «carga útil» que podría portar puede ser de tipos muy diferentes. Cuando un RPV se adentra en un espacio protegido, puede que sea desde un juguete fuera de control, o que transporte un agente NBQ, explosivos tradicionales o cámaras para obtener imágenes indiscretas, o puede que forme parte de un enjambre de objetos voladores destinados a dificultar las operaciones aéreas constituyéndose en un peligro para las mismas: unas bandadas de «pájaros» artificiales, malintencionados y agresivos..., o una maniobra de distracción mientras se asesta un golpe en otra parte del dispositivo. Todos estos aspectos tendrán que ser tenidos en cuenta en una doctrina que especifique cóomo realizar con extrema rapidez los pasos básicos de un sistema de defensa aérea: detección, clasificación, identificación... y, en su caso, neutralización, así como las opciones más efectivas para llevar a cabo la misma. INTELIGENCIA ARTIFICIAL SEDUCIR A LA SABIDURÍA La inteligencia artificial es el componente básico de cualquier sistema de armas futuro con una mínima garantía de éxito. Ya en la actualidad se ha convertido en una ventaja estratégica y las principales potencias pugnan por mantenerse en primera línea de esta compleja tecnología. Hay que decir que no estamos hablando de máquinas que puedan pasar por humanos, sino de máquinas que resuelven problemas concretos con una rapidez impensable para cualquier humano e incomparable con la de cualquier otra máquina no dotada de esta tecnología aun cuando usen recursos informáticos avanzados. Lo que define a la inteligencia artificial es la obtención de soluciones acertadas a problemas extremadamente complejos en los que intervienen cantidades ingentes de datos y parámetros que pueden ser conocidos o no. Estas características la convierten en una tecnología vital en el campo de batalla, donde la vida y la victoria depende de la capacidad de tomar decisiones más acertadas y más rápidamente que el adversario. Pero aquello que diferencia a la inteligencia artificial de un programa de estadística complejo es la autonomía, la capacidad de elegir los datos, los parámetros y ejecutar decisiones, analizar el nuevo escenario y repetir el proceso en tiempo real hasta el limite de su autonomía o el cumplimiento de la misión. Esta autonomía presenta numerosos dilemas éticos y morales. El misil que se lanza contra un objetivo no decide si destruirlo o no. En el momento que ha sido lanzado, realiza todas las acciones conducentes a la destrucción del objetivo de la forma más eficaz posible. La responsabilidad moral recae sobre el humano que lo lanzó. Pero ¿sobre quien recae la responsabilidad si eliminamos al humano de la ecuación? La imagen de robot decidiendo sobre la vida o 126 RREEVVIISSTTAA DDEE AAEERROONNÁÁUUTTIICCAA YY AASSTTRROONNÁÁUUTTIICCAA // EEnneerroo--FFeebbrreerroo 22001199


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