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LA PERSECUCIÓN DE GARIBALDI POR LAS TROPAS ALIADAS... 195 decidió disolver la unidad y al día siguiente consiguió eludir el cerco de los austriacos y alcanzar el Cesenatico acompañado de 200 legionarios.83 A pesar del gran número de fuerzas aliadas en los Estados Pontificios no hubo un mando único que asumiese las operaciones. Ni siquiera hubo una coordinación de los movimientos de los distintos ejércitos. Este fue el gran fracaso de las conferencias de Gaeta desde el punto de vista militar.84 Enfrentadas Francia y Austria por intereses políticos, no se llegó a ningún acuerdo para aunar esfuerzos y rentabilizar las operaciones militares. Sólo las tropas españolas y napolitanas buscaron una cooperación y coordinación de sus movimientos, aunque tampoco lograron un total y eficaz entendimiento. En cuanto a las relaciones entre el ejército austriaco, español y napolitano cabe decir que fueron buenas, aunque se limitaron a intercambiar información de los movimientos propios, de las noticias que disponían del enemigo y a solicitar algún apoyo puntual; pero no llegaron a ejecutar ninguna acción conjunta ni coordinada. Por el contrario, el ejército francés actuó aisladamente, poniendo incluso impedimentos a las acciones de los otros ejércitos. Esta postura hizo temer en más de una ocasión que estallase una guerra general en suelo italiano entre Francia y Austria; estado de tensión que influyó negativamente tanto en las operaciones militares como en los acuerdos políticos que debían tomarse en las conferencias de Gaeta. Esta situación fue la que realmente favoreció a Garibaldi desde su huida de Roma hasta San Marino, más que sus dotes y cualidades militares. La persecución ni siquiera se ejecutó simultáneamente por las tropas aliadas, lo que hubiese facilitado su captura o derrota. Como hemos comprobado, al inicio sólo se movieron las tropas francesas. Pero tanto la división del general Regnaud como después la columna del general Morris no tenían más objeto que vigilar al condotiero italiano, proteger a la población y acrecentar su zona de influencia. Los españoles iniciaron la persecución el 14 de julio, demasiado tarde para lograr su objetivo. Los austriacos intervinieron a mediados de mes, cuando Garibaldi penetró en su zona de operaciones y los franceses dejaron de controlarle. Mientras que las tropas napolitanas no persiguieron jamás a Garibaldi. Más preocupadas en proteger su territorio de una posible infiltración que en combatirle, se limitaron a ocupar algunos puntos en el interior de los Estados Pontificios próximos a su frontera. 83 BELLUZI, Raffaelo Op. Cit., pp. 162-202; HOFFSTETTER, G.: Op. Cit., pp. 445-451. ROSSI, Eugenio; GRITTI, Luigi: Op. Cit., IX, pp. 259-262. BESEGHI, Umberto: Op. Cit., pp. 149-155. MACAULAY, George: Op. Cit., pp. 304-305. FRANCIOSI, Pietro: Garibaldi e la Repubblica di San Marino. Ditta Nicola Zanichelli, Bologna, 1891. BRIZZI, O: Le bande garibaldine a San Marino. Barghini, Arezzo, 1850. ASV. Segretaria di Stato, Epoca moderna 1849, Rub 165, fasc 3, Perugia, 3-8-49, Comando delle Truppe Pontifice al Cardinale Antonelli. 84 PUCHOL, SANCHO, Vicente: “La intervención militar española en la restauración de Pío IX (1848-1850). Negociaciones internacionales y opinión pública”, en Anthologica Annua, nº 51-52, Instituto Español de Historia Eclesiástica, Roma, 2004-2005, pp. 11-246. Revista de Historia Militar, 125 (2019), pp. 195-200. ISSN: 0482-5748


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