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EL GENERAL MARTÍNEZ CAMPOS ACABA CON EL CANTÓN... 205 Sobre su llegada a Albacete y su primer contacto con las tropas puestas a su cargo, Martínez Campos dejaría una descripción más amplia y detallada en un informe enviado al ministro de la Guerra pocos días después (concretamente, el 28 de julio), en el que ya cambiaba su primera opinión optimista sobre el estado de disciplina de las tropas, a las que en esos momentos calificaba de “poco más que nula”. En este informe (y aunque con un error de un día con respecto a la fecha real de su llegada a Albacete, de acuerdo con sus propios telegramas de días pasados), decía lo siguiente: “(…) El día 24 en que llegué a Albacete (realmente fue en la mañana del 23) me hice cargo del mando de la columna que mandaba personalmente el general D. José Velarde; reuní la oficialidad y le expuse cuales eran los propósitos del Gobierno con respecto a la disciplina y subordinación. Fue oído mi discurso con muestras de satisfacción, pero por lo que he visto después hay más buen deseo que fuerza de voluntad para cumplir y el estado en general de esta columna no es en verdad satisfactorio, es más expone que (… ilegible) no hay insubordinación pero la disciplina es poco más que nula y por lo tanto el valor colectivo si no se varía es negativo. La oficialidad es en general mediana y os (… ilegible) más exactamente los detalles de la fuerza por los detalles que he expresado”. De acuerdo con los telegramas intercambiados el mismo día 23 entre el ministro de la Guerra y el general Martínez Campos, a medio día de esa jornada el ministro ordenaba al nuevo capitán general de Valencia que se dirigiera lo antes posible a Alcira “con todas las fuerzas que pueda reunir” y que operara de acuerdo con el gobernador civil de la provincia y con las indicaciones recibidas del gobierno, que no eran otras que “(…) estar a la defensiva mientras se llega a una solución por virtud de las gestiones de una comisión que ha venido de Valencia”. Varias horas más tarde (hacia las 3 y 50 minutos de la tarde del 23), Martínez Campos volvía a comunicarse con el ministro de la Guerra, al que informó que, de acuerdo con sus órdenes, se disponía a salir inicialmente hacia Alcira, ante la amenaza de un posible ataque de los sublevados valencianos, para, posteriormente, continuar su marcha hasta las proximidades de Valencia capital: “Según telegrama del Gobernador Civil de Valencia, se teme que fuerza armada de aquella plaza con artillería ataque a Alcira; mando encender una máquina y me dirijo a Alcira con la Columna, y de Alcira creo que convendrá siga mañana a Valencia y doblemente si han llevado los sublevados en su audacia hasta pretender atacar fuerzas leales”. Revista de Historia Militar, 125 (2019), pp. 205-264. ISSN: 0482-5748


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