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EL GENERAL MARTÍNEZ CAMPOS ACABA CON EL CANTÓN... 211 Ruptura de las negociaciones entre los sublevados y el gobierno, mientras la columna de Martínez Campos se aproxima a Valencia. Primer intento de ocupar por sorpresa la ciudad y las versiones de ambos contendientes Mientras el general Martínez Campos se aproximaba a Valencia, en Alcira y en Madrid se producían conversaciones entre representantes de la Junta Revolucionaria y del comercio de Valencia con el gobernador civil y con el gobierno central, respectivamente, en un intento de alcanzar un acuerdo pacífico que evitara el enfrentamiento armado. Las negociaciones de Madrid estuvieron a punto de conseguirlo a lo largo del mismo viernes 25, aunque finalmente terminaron frustrándose por la dura postura que mantuvieron algunos intransigentes en Valencia, que rechazaron la razonable oferta del gobierno de conceder el perdón general para todos los sublevados, a cambio de que abandonaran las armas, se reconocieran a las autoridades gubernamentales y las resoluciones de las Cortes, y que permitieran la entrada en la ciudad de las fuerzas del gobierno. Esta decisión, fue seguida de una salida masiva de la ciudad de Valencia de la mayor parte de su “vecindario pacífico”, que coincidió con la llegada de muchos voluntarios de Castellón, tras el fracaso de su insurrección en esta ciudad. Mientras tanto, la Junta Revolucionaria valenciana ordenaba preparar a la ciudad para su difícil defensa militar (dado que en el año 1865 se habían demolido sus antiguas murallas), instalándose cañones en la estación del ferrocarril, la plaza de San Agustín y la calle San Vicente, la Lonja y en otros lugares estratégicos de la ciudad, a la vez que se levantaban barricadas en la plaza del Mercado, Ruzafa y la mencionada calle de San Vicente. Mientras esto ocurría en la ciudad de Valencia, a medianoche del 25 al 26 de julio la columna de Martínez Campos llegaba a la estación de ferrocarril de Silla (situada a 14 kilómetros de Valencia), donde fue informada de que los sublevados valencianos estaban preparando una acción ofensiva contra sus fuerzas, consistente en lanzar dos máquinas ferroviarias contra el tren que transportaba sus tropas. Y, pocos minutos después, informaba al ministro de la Guerra de su llegada a esta localidad y sobre su impresión de que los sublevados no se iban a rendir fácilmente, por lo que solicitaba un “tren de batir” (artillería de sitio) para bombardear la ciudad, si fuera necesario: “Al llegar a este pueblo he sabido que en la estación de Valencia se estaban disponiendo dos máquinas con intención de soltarlas sobre el tren. Este medio de defensa es de salvajes, he desembarcado la fuerza en esta misma estación de Silla y sigo marcha por la carretera según las noticias habrá resistencia seria. Creo conveniente se prepare tren de batir pues los que se han apoderado de la situación llaman a los voluntarios de los pueblos. Silla, las 12 y 15 minutos”. Revista de Historia Militar, 125 (2019), pp. 211-264. ISSN: 0482-5748


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