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214 MANUEL ROLANDI SÁNCHEZ-SOLÍS Pocas horas después de estos hechos (y hacia las 7 y 50 minutos de la mañana), el general Martínez Campos informaba de lo ocurrido al ministro de la Guerra, desde su campamento de la Cruz Cubierta: “Ya anuncié a V.E. que marchaba con tres batallones a Valencia: Mi objeto al cumplimentar las órdenes de V.E. era ver si se entraba por sorpresa en la ciudadela y se evitaba la lucha, pues se decía que la artillería estaba en buen sentido, pero al llegar a Ruzafa supe que los sublevados se habían apoderado de la ciudadela, parque y de las piezas y entonces traté de sorprender la plaza de toros y la estación, pero al intentarlo hicieron mucho fuego y comprendí que debía esperar la artillería y he venido a acampar en estos caseríos: teniendo varios muertos y heridos. Creo que habrá mucha resistencia y que es necesidad tren de batir y más fuerzas, necesito municiones Berdan y Remington, no las tengo en el distrito. Los Carabineros se han portado bien, los demás muy medianamente, por lo que auguro mal éxito llevándoles al descubierto y considero necesario el bombardeo que intimida y evitaría grandes bajas”. Dos días más tarde (y en el ya mencionado informe al ministro del día 28), Martínez Campos ampliaba su información sobre su frustrado intento de sorprender y ocupar Valencia por la vía rápida, en un amplio documento, en el que, entre otras cosas, se decía lo siguiente: “(…) El 25 me dirigí a Alcira llevando la artillería, la caballería y un batallón por tierra y mandando al brigadier Arrando por el tren con la guardia civil, carabineros y los dos batallones de Galicia y Albuera; yo llegué a Alcira a las 10 de la mañana y Arrando a la una y media de la tarde; (…) descansar en aquella población porque no me creía con fuerzas bastante para moverme de ella y quería dar lugar a que las gestiones pacíficas arreglaran las cuestiones; tuve a las cuatro noticias (… ilegible) de desórdenes en Valencia y después recibí la orden de Vd. de aprovechar aquella circunstancia y a favor de ella apoderarme de Valencia. Dispuse enseguida la marcha por más que la (… ilegible) peligrosísima y como de obtener ventaja era necesario obrar con rapidez y audacia tomé el mando de la fuerza que bahía llevado (…). Rápidamente embarcaba la fuerza que disponía en el tren; estuve en el telégrafo y vi la conferencia del Sr. Ministro de la Gobernación con el Gobernador Civil en la que se encargaba se evitase en lo posible la represión dada (…), yo no confiaba mucho en ellas por lo tanto Revista de Historia Militar, 125 (2019), pp. 214-264. ISSN: 0482-5748


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