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232 MANUEL ROLANDI SÁNCHEZ-SOLÍS Esa misma noche, Martínez Campos recibía a un comisionado del presidente de la Junta Revolucionaria de Valencia y a varios jefes de voluntarios de la República locales, que se ofrecieron a “facilitar un movimiento dentro de la plaza” para “librarse de la Internacional”, de todo lo cual informaría el general a los ministros de la Guerra y de la Gobernación, junto con alguna información más sobre el reciente enfrentamiento en Mislata, cuyo hecho consideraba como una “ruptura de las hostilidades”, anunciando, también, que iniciaría el bombardeo de la ciudad en las primeras horas del sábado 2 de agosto: “Ayer noche se me presentó un comisionado por el Presidente de la Junta quien parece desearía para librarse de la Internacional que se le echa encima facilitar un movimiento dentro de la plaza; no creo pueda hacerlo pero por si acaso enviando el ultimátum cuya copia es adjunta y que deseo traslade V.E al Gobierno como también que le diga que ayer me hicieron bastante fuego de cañón y que aunque menos gasté yo bastantes municiones (Cambio a clave 3). Necesito un millón de cartuchos Infantería; (…). Se han roto ya las hostilidades y ya ha habido desgracias por ambas partes pero todavía puedo perdonar a todos los que se acojan a la benignidad del gobierno ayudando a sujetar los internacionalistas que se han mezclado con los verdaderos defensores de la Libertad; perdono a todos los soldados que se han quedado dentro de la plaza si se presentan a ayudar al restablecimiento del orden, o bien disolveré los Batallones de la Milicia que se hallen en los dos casos contrarios y si el pueblo de Valencia sujeta a los intransigentes y si hay alguno que merezca pena de la vida solicitaré el indulto; pero si se cree que estas concesiones del temor advierto a V.E. que desde las 6 de la mañana del día 2 que empezaré el bombardeo puede V.E. reusar toda (…ilegible) que nos venga a tratar bajo las leyes de rendición a discreción, desarme Militar, castigo de delitos (…ilegible) y Militares y reservándome respecto a (…ilegible) el aplicar o no la última pena según los casos y que si llego a tomar la plaza por asalto podré evitar los horrores de la Guerra, por lo que espero permiso de V.E, en bien de la humanidad la salida de Valencia de todos los que lo deseen”. Efectivamente, y mientras el general Martínez Campos estaba conferenciando con la comisión llegada desde Valencia e informándole de las condiciones de rendición ofrecidas por el gobierno (que ellos, hasta ese momento, desconocían), una fuerza de insurgentes salida de la ciudad se acercó a las “guerrillas” de la vanguardia gubernamental posicionada ya en las afueras de Mislata y trató de convencer a los soldados de que se unieran a ellos, y al no conseguirlo comenzaron a realizar algunos disparos, iniciándose un combate Revista de Historia Militar, 125 (2019), pp. 232-264. ISSN: 0482-5748


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