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234 MANUEL ROLANDI SÁNCHEZ-SOLÍS a otra de voluntarios que defendían uno de los cañones. Llevaban las culatas el alto, y los voluntarios les abrieron los brazos; no bien se vieron encima de ellos volvieron sus fusiles, descargaron horrible fuego y lograron apoderarse de la pieza que se llevaban. Afortunadamente el grueso de la columna se apercibió a tiempo: cayó sobre los traidores, recobró la pieza y el castigo fue tan severo que en un momento cayeron muertos 17 hombres. Cuando después se les registró para desarmarlos, se encontró a todos ellos uniformes de la guardia civil debajo de las levitas usadas por la tropa (…)”. Nueva proclama y orden general de la Junta de Salvación y Defensa del Cantón Valenciano. Instalación de las baterías de sitio en las proximidades de Mislata y Chirivella El jueves 31 de julio, y mientras las tropas de Martínez Campos iniciaban su segunda aproximación a la ciudad de Valencia, la “Junta de Salvación y Defensa” de la ciudad publicaba una nueva proclama, que distribuía por sus principales calles y plazas, en la que anunciaba a los defensores valencianos que el enemigo iba a apelar “al recurso bárbaro de arrojarnos bombas”, aunque animaba a los defensores a la resistencia, aduciendo (aunque falsamente) que sus medios de defensa eran muy superiores a los de sus atacantes y que, además, “de un momento a otro” iban a llegar al interior de Valencia “multitud de voluntarios perfectamente armados (…) para derramar a nuestro lado su sangre en defensa de las ideas santas que defendemos (…)”. Un día más tarde, el viernes 1 de agosto (y pocas horas antes de que se iniciara el bombardeo de la ciudad de Valencia), la Junta de Salvación y Defensa de la ciudad emitía una “Orden General”, que fue entregada a todos los “comandantes jefes de batallón, ayudantes, jefes de parques y servicios”, y en la que se concretaban todas las medidas a adoptar para la defensa de la ciudad, ante su inminente bombardeo y asalto por las tropas del gobierno. Finalmente, en la mañana del viernes 1º de agosto, los sitiadores realizaron las primeras labores de reconocimiento para poder emplazar una batería de sitio entre Mislata y Chirivella, y por la tarde se iniciaban ya los trabajos de aproche y de montaje. Concretamente, en las proximidades de Mislata se emplazaron cuatro piezas Krupp (que se pusieron bajo el mando del entonces comandante de Infantería Camilo García de Polavieja del Castillo, el cual, en la década de los 90 sería capitán general de Filipinas y de Cuba, y que, en esos momentos de agosto de 1873, se encontraba pasando unos días en Valencia después de un destino en el Ejército de Cuba, y se Revista de Historia Militar, 125 (2019), pp. 234-264. ISSN: 0482-5748


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