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248 MANUEL ROLANDI SÁNCHEZ-SOLÍS biado en los días pasados sobre petición de refuerzos, armamentos, etc., para que él pudiera justificar su actuación de una forma debidamente documentada y detallada. Finalmente, y ante la repetida petición de “expertos artilleros” para que colaboraran en el sitio de Valencia, un grupo de jefes y oficiales del Cuerpo de Artillería de Marina y del Cuerpo de Contramaestres de la Armada se “ofrecieron patrióticamente” al gobierno para acudir a Valencia, lo cual fue rápidamente aceptado por el “Gobierno de la República”, y así se lo comunicaba el ministro de Marina (contralmirante Jacobo Oreyro) a su colega de la Guerra, a primeros de agosto: “Excmo. Señor: Atendiendo a lo manifestado por V.E. a este Ministerio el Gobierno de la República se ha servido disponer pasen a auxiliar las operaciones del sitio de Valencia a las inmediatas órdenes del General en Jefe del Ejército sitiador los individuos del Cuerpo de Artillería de Marina y del de Contramaestres que se expresan en la unida relación a los cuales se les ha prevenido se presenten a recibir órdenes de V.E. Dios Guarde a V.E. m.a. Madrid 5 de Agosto de 1873. Jacobo Oreyro”. Los mencionados expertos artilleros de la Armada fueron el brigadier Cándido Barrios Anguiano (uno de los más prestigiosos artilleros del país e inventor del conocido “Cañón Barrios”), los coroneles Félix María Llanos de la Torre y Gaspar Salcedo Anguiano, el comandante Alfredo de los Reyes López, el capitán Francisco Dorán Barandiarán, el teniente Joaquín Ariza Hidalgo, los tenientes graduados 1os condestables Manuel Guillén Barranco y Manuel Padillo Martínez, el alférez graduado 1er condestable Vicente González Clavijo, el 3er condestable José López Pantoja, el maestro mayor de armería José Manzanera Tudela, y los alféreces de navío graduados 1os condestables Juan Campoy Pérez y José Fuentes, todos los cuales fueron agregados al cuartel general de Martínez Campos tres días más tarde (el viernes 8 de agosto), cuando ya se había producido la rendición de la ciudad de Valencia, por lo que prácticamente no pudieron participar en las labores del bombardeo de la plaza, salvo el ya comentado caso del coronel Gaspar Salcedo. Nueva mediación del Cuerpo Consular ante Martínez Campos y reunión de la Junta Revolucionaria A pesar de la escasa eficacia y precisión de los bombardeos gubernamentales sobre las débiles defensas de los cantonales, la ciudad de Valencia sí que sufriría sus consecuencias, causando un verdadero pánico entre la población, Revista de Historia Militar, 125 (2019), pp. 248-264. ISSN: 0482-5748


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