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>> Actividades A 160 PASOS POR MINUTO SOBRE LA CASTELLANA Subofi cial mayor Francisco Casado Vizuete Tercio 1º El pasado 12 de octubre, dentro del programa de actos llevados a cabo con motivo del Día de la Fiesta Nacional, los componentes del Tercio “Duque de Alba” 2º de La Legión, pusieron como colofón a unas apretadas jornadas su paso acelerado frente a SS.MM. El anticipo del referido desfile, se inició en Ceuta con dos semanas de intenso entrenamiento y ensayos para que el fruto del trabajo realizado pudiese ser contemplado por la ingente cantidad de público que albergó todo el recorrido del mítico Paseo de la Castellana madrileña. Una vez desplazados a la base “Primo de Rivera”, acuartelamiento donde fuimos alojados, y tras sucesivas exposiciones ante los generales Enrique Millán Martínez y Luis Sáez Rocandio, jefes de la Dirección de Acuartelamiento y Brigada Paracaidista respectivamente, las fuerzas legionarias dieron muestra del cumplimiento del Espíritu de Sufrimiento y Dureza. Llegado el momento más esperado del Día de la Fiesta Nacional, se enfrentaban sentimientos de emoción y responsabilidad. Uniformes impecables, botas resplandecientes, correajes destellantes y armamento perfectamente pulido por hombres y mujeres, esperaban la orden de nuestro coronel para expulsar toda la adrenalina contenida y soltar ese pellizco que se nota en el estómago cuando se tiene la responsabilidad de representar ante España a los que con orgullo presumimos de portar el verde sarga. Los minutos de espera se hacen eternos. Las fotografías con la ciudadanía se multiplican exponencialmente. Los saludos y abrazos de confraternización con los compañeros de otras unidades asedian, hasta que por los altavoces exteriores comienza el relato del inicio del desfile. Y por fin, llega el momento más esperado. Suena el cornetín de órdenes. Los cuerpos erguidos, la concentración es máxima, los movimientos coordinados y enérgicos. “A 160 pasos por minuto y un solo corazón, como un huracán de guerra, desfila La Legión”. La Banda de Guerra y la Unidad de Música de La Legión ensordecen Madrid. El paso acelerado de las tropas de Millán Astray, el unísono braceo, las blancas manoplas y las corbatas de sus guiones al viento, vuelven a cautivar a la capital española. El orgullo de ser caballero y dama legionaria rebosa por los poros. La responsabilidad adquirida al lucir alabarda, ballesta y arcabuz, brota desde el interior de todos los que sabemos tener millones de ojos puestos sobre nosotros. La Castellana nos acoge y vitorea. En la lejanía se distingue la Tribuna Real. Se tensan los músculos y el posible cansancio se torna en alegría. Una vez más La Legión es correspondida con el saludo de S.M. El Rey. Para el resto del recorrido, me amparo en el argot legionario: “Ya solo queda asfalto para vacilar”, …. y así lo hicieron. Los allí asistentes, madrugadores de una radiante mañana de sábado, amantes de las Fuerzas Armadas, vitoreaban incesantemente a todas las unidades de nuestros ejércitos que con el orgullo de sentirse arropados por el pueblo español, dieron todo lo mejor de ellos mientras veían el ondear de las enseñas nacionales durante su caminar. Tras esa carga de orgullo patrio, y con la sensación de haber cumplido con el objetivo ordenado, solamente nos queda pedir al Cristo de la Buena Muerte que nos permita continuar sirviendo a España y poder compartir estas sensaciones en el año de nuestro Centenario Fundacional. 16 549 · IV-2019 La Legión


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