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Revista de Historia Militar 118

116 ESTEBAN MIRA CABALLOS cipales baluartes y planificar la mejora de sus defensas. Pese a los esfuerzos, las dificultades para su mantenimiento y para el abono de los salarios fue un problema recurrente a lo largo de toda la Edad Moderna. La estrategia de los Habsburgo en el Mediterráneo fue fundamentalmente defensiva, incluyendo en ellas la toma de Túnez (1538) o la batalla naval del golfo de Lepanto12. Es cierto, por un lado, que se perdieron plazas como Vélez de la Gomera (1522), Argel (1529) o Bujía (1555) y, por el otro, que los corsarios se atrevían a asaltar con éxito lo mismo Gibraltar (1529 y 1543), que Cádiz (1596). La defensa de esta última ciudad requería solo en mantenimiento de sus estructuras defensivas y de personal una inversión de más de 100.000 ducados anuales y aun así, nunca estuvo garantizada su seguridad frente a los enemigos. Tal era el coste que tenía su defensa que a finales del siglo XVI, se llegó a plantear incluso su abandono, pasando su población al Puerto de Santa María13. Obviamente, la propuesta no prosperó, pero nos da una idea exacta de las dificultades defensivas de un Imperio que sufría el acosó incluso en sus propias fronteras peninsulares. No obstante, todos estos contratiempos no dejaban de ser pequeñas derrotas dentro de una gran batalla global que tuvieron controlada los Habsburgo durante un siglo y medio. Que pudieran atacar Cádiz, Mahón, o el castillo de Salobreña no era más que una anécdota, teniendo en cuenta que los turcos ocuparon Hungría y estuvieron a punto dos veces de tomar Viena, lo que les hubiese abierto las puertas de Italia. Insisto, en general, la estrategia defensiva del Mediterráneo funcionó y prueba de ello es que España conservó intactos casi todos sus territorios en los siglos XVI y XVII. En cuanto a las Guardas de Castilla, originalmente llamadas Guardas Viejas, constituyeron un cuerpo de a pie y de a caballo, creado por los Reyes Católicos el 2 de mayo de 1493, y que era algo así como un pequeño ejército profesional permanente14. Aunque en sus orígenes su misión era exclusivamente la defensa del territorio peninsular, ya en tiempos del Emperador 12 Lepanto no supuso más que una momentánea disminución del corso en el Mediterráneo. De hecho, tres años después, en 1574, los turcos realizaron una gran ofensiva apoderándose de Túnez y de La Goleta. F Felipe elipe II, al tiempo que desplegaba ba su política defensi defensi defensiva,va, trató infructuosamente de alcanzar alcanzar al- la paz con los otomanos. Véase al respecto a RODRÍGUEZ-SALGADO, María José: Felipe II, el “Paladín de la Cristiandad”, y la paz con el turco. Valladolid, Universidad, La organización militar en los siglos XV y XVI. Málaga, 1993, pp. canzar . 2004. 13 FERNÁNDEZ CANO, Víctor: Las defensas de Cádiz en la Edad Moderna. Sevilla, E.E.H.A., 1973, p. 33. 14 CARANDE: Ob. Cit. , T. II, p. 193. O`DONNEL Y DUQUE DE ESTRADA, Hugo: “Los hombres de armas de las Guardas de Castilla, elemento básico en la estructura militar de la España de Felipe II”, en 43-47. Revista de Historia Militar, 118 (2015), pp. 116-146. ISSN: 0482-5748


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