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Revista de Historia Militar 118

138 ESTEBAN MIRA CABALLOS 200.000 ducados, a los que había que sumar los salarios del capitán general, capitanes de compañías, alféreces y los oficiales de artillería que alcanzaban los 22.500 ducados. Es decir, solo el pequeño ejército permanente de las Guardas de Castilla y el personal de las fortalezas costeras suponía un desembolso próximo a 1,5 millones de ducados. Y ello pese al esfuerzo económico Revista de Historia Naval Nº 68. Madrid, 2000, p. 43. de la monarquía por reducir gastos, manteniendo una defensa que casi se limitaba a las áreas fronterizas y mantenía la tradicional superioridad de la caballería. El resto del esfuerzo lo volcaba en los Tercios de Infantería, cuerpos de élite que asombraron a toda Europa por su eficacia. En cuanto a la defensa naval, hay que mencionar una única escuadra permanente, la Armada Real de Galeras que disponía de unas 40 embarcaciones, de 500, 400 y 300 toneladas, que con frecuencia actuaban divididas en dos escuadrillas. En ella servían permanentemente 1.600 hombres de guerra y 3.550 marineros, siendo los gastos anuales, a finales del siglo XVI, de 500.000 ducados99. Unos expendios que se habían duplicado con creces a lo largo del siglo XVI, pues el mantenimiento de las quince galeras de la Armada en la década de los treinta era ligeramente inferior a los 200.000 ducados100 . Sin embargo, en el siglo XVII, dada la pérdida de importancia estratégica del Mediterráneo, los gastos medios de esta escuadra se movieron en torno a los 340.000 ducados101. En total, el coste del ejército permanente en la Península -salarios, plazas de soldados y mantenimientos de las fortalezas- y la financiación de la Armada Real ascendía anualmente a 2.020.837 ducados equivalentes a más de 755 millones de maravedís. Suponiendo que los ingresos de la monarquía procedentes de los tributos estuviesen libres de juros a banqueros y prestamistas, los gastos solo de las guarniciones costeras peninsulares, de las islas y de la Armada Real supondrían un 14,64 por ciento de las rentas de todos los reinos peninsulares de la Monarquía. Pero, como ya hemos dicho, se trata solo de gastos permanentes, sin contar las mejoras en las fortificaciones, las campañas bélicas extraordinarias o situaciones de guerra como las vividas en Flandes que, desgraciadamente, eran casi continuas, al menos hasta la paz de Westfalia de 1648. Como ya hemos dicho en varias ocasiones, Flandes supuso una verdadera hemorragia de numerario hasta el punto 99 Biblioteca Nacional, Mans/ 10.023, fols. 191-199 y 201. 100 MIRA CABALLOS, Esteban: “La Armada del Reino de Granada (1492-1550): apuntes para su historia”, en 101 Ese fue el coste medio entre 1632 y 1638. Excepcionalmente, en 1620 el gasto en la armada ascendió a 648.000 ducados. THOMPSON, I.A.A.: “Las galeras en la política militar española en el Mediterráneo durante el siglo XVI”, en Manuscrits Nº 24, 2006, p. 99. Revista de Historia Militar, 118 (2015), pp. 138-146. ISSN: 0482-5748


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