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Revista de Historia Militar 118

152 LUCAS MOLINA FRANCO La ametralladora Z.B. 60 era un arma automática que funcionaba con toma de gases en el cañón, el cual estaba refrigerado por aire, efectuando un corto movimiento hacia atrás al producirse el disparo. Su elevada cadencia de tiro: 430 disparos por minuto; su gran estabilidad en el tiro, con la consiguiente precisión y seguridad; la facilidad de servicio y su gran eficacia balística (alcance y penetración), la hacían un arma excepcional, siendo la más ligera de las de su clase en esa época. Para el tiro antiaéreo –misión principal (aunque no la única) por la que se adquirieron estas armas–, disponían de un corrector especial y de funcionamiento enteramente automático. Tras la firma del acuerdo, la empresa “Waffenwerke Brün” comenzó la fabricación de las armas con destino al Ejército español, en las cuales, y como signo distintivo inequívoco de su destino, se grabó en el cajón de mecanismos el entonces escudo de España, consistente en el águila de San Juan, con el escudo cuartelado de Castilla, León, Aragón y Navarra, yugo y flechas de los Reyes Católicos, todo ello orlado por el lema “Una, Grande, Libre”. El primer envío tuvo lugar a primeros de noviembre de 194210, recibiéndose las primeras cuarenta ametralladoras en la Maestranza de Artillería de Madrid el día 10 de ese mismo mes. Prácticamente sin solución de continuidad, diez días después de la primera expedición, un tren compuesto por ocho vagones cargados con 64 ametralladoras Z.B. 60 con sus afustes universales Z.B. 405 y pies de afuste, además de abundante munición, cruzaba por la frontera de Irún con destino a nuestro Ejército. Cuatro meses más tarde, el 28 de marzo, llegaban otras dos expediciones compuestas por cinco y diez vagones, respectivamente, en las que se recibieron otras ciento diez armas. La última partida, con 36 piezas, llegaba a finales de julio de 1943, y con ella se completaba el total de 250 armas de este tipo y calibre adquiridas al Reich alemán y enmarcadas dentro de los denominados “Suministros Especiales de Material de Guerra”. Mucho más compleja fue la recepción de la munición contratada que ascendía, como se ha dicho antes, a 3.250.000 cartuchos. Con cada envío de ametralladoras, se recibían pequeñas partidas de proyectiles para las mismas, siendo éstos de los tipos PLV (antiaéreo perforante explosivo), P (de guerra perforante), PV (de guerra perforante explosivo) y C (de fogueo). Además, alguna expedición de este material llegó de manera independiente, no acabando de completarse nunca el pedido inicial, debido al cambio de las condiciones del transporte terrestre,motivado por el desembarco de Normandía y el corte de las líneas de comunicación alemanas. 10 La documentación sobre transportes, llegadas a España, franquicias arancelarias, aduanas, etc... en AHN. Sección Presidencia del Gobierno. Adquisiciones. Leg. 143, exp. 8, 30 y 32. Revista de Historia Militar, 118 (2015), pp. 152-184. ISSN: 0482-5748


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