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Revista de Historia Militar 118

LA CRISIS DEL 98 EN CANARIAS. LOS GENERALES MONTERO… 189 armisticio hasta el 1º de octubre y negociación de un acuerdo con los insurrectos durante el alto el fuego con mediación norteamericana; y si el acuerdo no se alcanzara, habría arbitraje del presidente de ese país, cuyo desenlace era fácil de prever. El Gobierno liberal aceptó las demandas (31 de abril) -proponía un arbitraje sobre el asunto del Maine y la suspensión de hostilidades (tregua parcial)-, pero no el armisticio, cuya concesión quedaba supeditada a la iniciativa de los insurrectos y a su debate en las Cámaras cubanas, prevista su reunión el 4 de mayo. No hubo avenencia porque la tregua total se había convertido en el meollo de las negociaciones y la autonomía ya no era bien recibida. La pugna entre palomas (la presión diplomática) y halcones (belicistas) estaba decantada a favor de los segundos9, y el Gobierno estadounidense solicitaba al Congreso autorización, el 11 de abril, para el empleo de fuerzas militares en la isla, concedida el día 18 mediante una resolución que significaba, de hecho, la guerra, formalmente declarada el 25. Lo postreros esfuerzos del gobierno liberal para evitarla fueron inútiles, porque la decisión estaba tomada10. Los EE. UU. no deseaban, en el estadio final de las negociaciones, la autonomía -tampoco los insurrectos- ni la independencia, y sí cierto control en forma de protectorado o derechos especiales11. La cascada de hechos y notas que condujeron a los intentos finales de avenencia transmitían el mensaje de que el diálogo y la diplomacia parecían haber agotado sus bazas, y que la suerte estaba echada. Acudiendo al antiguo aforismo, «la flecha estaba en el arco y tenía que partir» 12, adagio que parece anteponer la «tensión del arma», montada la flecha y apuntada a su destino, a la voluntad del arquero que se transmite y encarna en el arco; transferencia que solo tendría sentido si la decisión de disparar la flecha (voluntad de ir a la guerra) hubiera sido ya adoptada, como evidenciaban 9 Había habido intentos de compraventa. Uno de ellos, la realizada por el secretario particular del presidente Mac-Kinley en febrero de 1898, y en marzo hubo un último intento del representante americano en Madrid en la reunión que mantuvo con Moret. Otras ofertas de compra habían sido hechas en 1848, 1854 y 1869. 10 Los contactos internacionales se multiplicaron en los meses de marzo y abril. Los representantes de las principales potencias europeas presentaron una nota colectiva en Washington el 6 de abril, acto repetido en Madrid tres días después. El Gobierno español recurriría, de nuevo, a la mediación internacional el 14 de abril y defendería sus tesis en un memorándum, dirigido a las potencias, el 19. 11 Intereses económicos, militares y estratégicos (Cuba apéndice natural de EE.UU., así considerado desde la administración del presidente Quincy), especialmente ante la perspectiva de apertura del canal de Panamá que abría el paso hacia el Pacífico, donde EE.UU. había ocupado Hawái años antes. Respecto de la forma de protectorado, quedaría plasmada, con la inclusión de la enmienda Platt en la constitución cubana (1901). 12 SÁNCHEZ FERLOSIO, Rafael. Sobre la Guerra, p. 77, Barcelona, 2007. Subtítulo de un capítulo. Revista de Historia Militar, 118 (2015), pp. 189-220. ISSN: 0482-5748


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