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Revista de Historia Militar 118

198 JOSÉ LUIS VEGA ALBA básicos y los alquileres de los alojamientos para el personal. Por ese tiempo, el general informaba a su ministro sobre el posible establecimiento de la guardia civil en la provincia, asunto del que había rumores y que comentaremos oportunamente. 3. 2.- UN DESENLACE SORPRENDENTE La capitulación de Cuba y la aceptación de las bases del armisticio (el protocolo de Washington el 12 de agosto) -que implicaba el cese de hostilidades anunciaban el final de la guerra, aunque la incertidumbre continuaría sobrevolando el archipiélago, como apuntaba algún diario local, hasta tanto se acordaran las condiciones de paz. Las decisiones se sucedían y no parecían responder a esa inquietud: las reservas fueron desmovilizadas el 19 de agosto y el 20, inesperadamente, el general Montero era cesado, y las unidades de refuerzo se preparaban para el regreso a la Península a fines de agosto. ¿Cuál o cuáles fueron razones de su cese? ¿Motivos de salud? ¿Giro brusco en la política gubernamental? ¿Simple turno o pura mecánica en la política de personal, pues le reemplazó un teniente general recién ascendido? ¿Consecuencia del incidente ocurrido con el cónsul de Uruguay?32 Sea cual fuere, la razón debió ser poderosa para relevar al comandante en jefe de las fuerzas en una zona fronteriza y lejana, en estado de guerra y con las secuelas del conflicto cubano gravitando sobre ella. La causa principal no residía en ninguna de las razones apuntadas, y sí en el desacuerdo de las autoridades centrales con la decisión del general, a mediados de agosto33, de «rebajar considerable número de unidades (licenciamiento) pertenecientes a los batallones de ese ejército regional (movilizados)». Posteriormente, la prensa local revelaría que hubo un cruce de telegramas entre el ministro y la autoridad militar canaria34, y que el primero, en uno de ellos, disponía la apertura de un expediente para depurar posibles faltas cometidas en las Islas; y ese medio concluía que «el general 32 CASTELLANO J.M. y CLAR FERNÁNDEZ J.Mª: Los planes, op. cit., pp. 109-110. 33 El general debió ordenar el inicio del repliegue de las fuerzas tinerfeñas a última hora del día 14, en que se había recibido el telegrama sobre el cese de hostilidades, o primeras del 15. La Opinión, de Santa Cruz de 16 de agosto, reproduce una nota de capitanía, en la que notifica el fin de las hostilidades. El mismo número informaba que en la madrugada de ayer y a las cinco, marchó para La Orotava, el batallón movilizado nº 2 que se hallaba de guarnición en la capital desde junio. Informaba, también, del repliegue hacia la capital del batallón Segorbe. Consecuentemente, la orden debió darse a última hora del día 14, o primeras del 15. El ministro enviaba el primer telegrama, en el que se hacía eco de la medida, el día 16 de agosto. 34 Jable, Ulpgc. Diario de Las Palmas de 3 de septiembre de 1898. Revista de Historia Militar, 118 (2015), pp. 198-220. ISSN: 0482-5748


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