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Revista de Historia Militar 118

LA CRISIS DEL 98 EN CANARIAS. LOS GENERALES MONTERO… 215 En el plano económico, la guerra afectó severamente a la depauperada economía canaria. Si la movilización de las reservas agravó el cuadro económico interno, el exterior resultó penalizado por el debilitamiento de las actividades económicas con Cuba; el descenso, e incluso reversión, de la emigración; la disminución del flujo de las remesas, muy acusada en La Palma; y el declive de las actividades portuarias, como reflejó el informe del cónsul británico que colocaba a Gran Canaria como la isla más afectada76. En conjunto, el declive en ambos sectores hundió a la región en un marasmo económico, agudizado por la disposición gubernamental, en abril, de prohibir las exportaciones para evitar el desabastecimiento. En el orden interno, no hubo manifestaciones masivas contra la guerra y la prensa burguesa canaria, que mantuvo una postura muy favorable a las tesis españolas, siguió una pauta similar a la peninsular con su ciclo de euforia, decepción y crítica. En ese orden interno, el desastre casi coincidió con la aprobación del establecimiento de la guardia civil en la provincia, que representaría un salto cualitativo en el mantenimiento del orden público. El fin de la guerra no supuso la desaparición de la incertidumbre, agudizada por la indefensión naval, y a la que se sobrepuso la originada por la controversia surgida con los británicos en la bahía de Algeciras, si bien el secretismo de las gestiones para neutralizarla impidió que fuera conocida por la población77. Esa controversia y la necesidad de garantizar los dominios nacionales causarían la oferta británica de un acuerdo de garantía, a mediados de noviembre, que satelizaba a la nación situándola en la órbita de sus intereses, a cambio de garantizar que las Islas Canarias, y Baleares, quedarían a salvo de eventuales redistribuciones. Ese clima de tensión y alarma -ralentizadas las obras de defensa por la desmovilización de las fuerzas- forzó la elaboración de nuevos planes de defensa e iniciativas para solventar las secuelas de la situación prebélica vivida en las Islas, desde la continuación de las obras, los alojamientos, o la normalización de los prófugos que tardaría tiempo en regularizarse. La paz final materializó el proceso de redistribución de los dominios españoles lejanos, y provocó la reducción de los ejes geoestratégicos de la nación al de Canarias-Estrecho-Baleares, situación desconocida desde el coincidente con el cese del general Montero, y la memoria justificativa de los costes tiene fecha de 18 de septiembre del mismo año. Ambos documentos tienen el visto bueno del general Delgado. El gobernador militar de Gran Canaria, general De Alaminos, presentó un plan para la defensa de la isla de Gran Canaria y tenía fecha de 22 de agosto. 76 QUINTANA NAVARRO, Francisco: Informe, op. cit., p. 528. 77 AHN. Estado, legajo nº 8663, Correspondencia, op. cit., carta de 31 de mayo. Alude al asunto de las obras en sierra Carbonera (bahía de Algeciras) y el tono de las notas se endurecería en agosto. Revista de Historia Militar, 118 (2015), pp. 215-220. ISSN: 0482-5748


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