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Revista de Historia Militar 118

LOS ALIADOS DE CORTÉS EN LA CONQUISTA DE MÉXICO 27 jado la opción de pactar con los aztecas y, tal vez, entregarlos a cambio de sellar la paz. Pero en su decisión prevaleció la prosperidad que durante ese año y medio habían tenido como aliados de Cortés49. La reorganización hispanoindígena Durante veinte días permanecieron en Tlaxcala, trazando la estrategia para hacer capitular a los fieros aztecas. Decidieron atacar ciudades importantes que no estaban cerca de Tenochtitlan como Tepeaca, cuya importancia comercial reportaba grandes beneficios al imperio. Fue atacada por cuatro mil efectivos, formados por tlaxcaltecas, huexotzincas y cholultecas50. El éxito fue rotundo y los españoles fundaron allí la Villa de Segura de la Frontera51. Mientras Cortés y sus aliados atacaban con éxito estas provincias, a la costa llegaban barcos con armas y caballos que reforzaban la posición de Cortés y como contaba con un ejército indígena numerosísimo y le sobraban efectivos, aprovechó la llegada de los navíos para invitar a los españoles que deseaban volver a Cuba y que le causaban problemas constantes a que se marcharan52. A pesar de todos los refuerzos que iban llegando, Cortés sabía que solo por la laguna obtendría la victoria definitiva. Por ello, dio la orden de construir doce bergantines que los indígenas transportarían hasta Texcoco. Todos los éxitos militares que cosecharon, principalmente Sandoval junto a los tlaxcaltecas, en poblaciones como Xalatzinco, Zacatami o Zacatlan a la que bautizaron como Castilblanco, no sólo pacificaban la provincia, sino que contribuían a aumentar la fama de Cortés, un asunto fundamental para conseguir cada vez más aliados53. Durante este tiempo de batallas y preparativos la viruela hizo su presencia, matando al gobernante de Tlaxcala. Esta enfermedad la introdujo Francisco Eguía, un hombre negro que llegó en la tripulación de Pánfilo de Narváez. Cortés aprovechó esta situación para poner en el trono al hijo menor del gobernante y nombrar como regentes a nobles tlaxcaltecas que apoyaban su causa. Dejar este asunto solucionado era crucial para él porque 49 CORTÉS, Hernán: op. cit., segunda carta de relación, p. 175; DÍAZ DEL CASTILLO, Bernal: op. cit., 2 vols. , I, cap. CXXIX, p. 480. 50 CORTÉS, Hernán: op. cit., segunda carta de relación, p. 177; DÍAZ DEL CASTILLO, Bernal: op. cit., 2 vols. , I, cap. CXXX, p. 486. 51 CORTÉS, Hernán: op. cit., segunda carta de relación, p. 180; DÍAZ DEL CASTILLO, Bernal: op. cit., 2 vols., I, cap. CXXX, p. 488. 52 DÍAZ DEL CASTILLO, Bernal: op. cit., 2 vols., I, cap. CXXXVI, p. 507. 53 Ibídem: Cap. CXXXIV, p. 501. Revista de Historia Militar, 118 (2015), pp. 27-42. ISSN: 0482-5748


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