Page 29

Revista de Historia Militar 118

28 ISABEL BUENO BRAVO antes de partir hacia Tenochtitlan necesitaba tener asegurada la ruta de escape, por si las cosas no salían como esperaba54. Entre los mexicas, la viruela también acabó con la vida de Cuitláhuac, hermano y sucesor de Moctezuma II, que fue reemplazado por su sobrino Cuauhtémoc, quien siguió defendiendo el territorio al mismo tiempo que intentaba retener a sus tributarios ofreciéndoles ventajas fiscales durante un año55; pero aún así las deserciones eran constantes, porque tal y como estaba concebida la organización del imperio, había hechos concretos que la desestabilizaban y uno de los más importantes era la muerte de un tlatoani. A partir del fallecimiento de Moctezuma II, las vacantes del trono en Tenochtitlan se habían sucedido tan rápidamente que no daba tiempo a reorganizarse de la manera ‘tradicional’, perjudicando seriamente el poder azteca frente a sus tributarios56. El asalto fi nal Recobrada la fama y recompuesto el ejército, Cortés salió hacia la capital imperial con más de diez mil guerreros, el 28 de diciembre de 1520, un año y nueve meses después de haber desembarcado, con la idea de establecer su campamento en Texcoco. Durante el camino los aztecas intentaron impedir su paso, colocando obstáculos para inutilizar la ventaja de los caballos y retrasar la inevitable llegada a Tenochtitlan, donde la viruela hacía estragos entre la población, las luchas internas por el poder estaban en su punto álgido y los pocos pueblos tributarios que les quedaban se posicionaban junto a Cortés sin presentar batalla,porque ya debían verle como la apuesta segura para librarse del yugo mexica. Cortés y sus aliados llegaron a Coatepec, una magnífica ciudad que encontraron desierta y que les permitió montar el campamento cómodamente. Al día siguiente, el extremeño recibió la inesperada visita de unos emisarios de Cucascacin, el gobernante de Texcoco, ciudad vecina de Tenochtitlan y su socio principal en la Triple Alianza, que le ofreció su amistad y la seguridad de que no le faltarían alimentos mientras estuvieran en su provincia57. 54 CORTÉS, Hernán: op. cit., tercera carta de relación, p. 197; DÍAZ DEL CASTILLO, Bernal: op. cit., 2 vols., I, cap. CXXXVI, p. 510. 55 CORTÉS, Hernán: op. cit., segunda carta de relación, p. 189; DÍAZ DEL CASTILLO, Bernal: op. cit., 2 vols., I, cap. CXXX, p. 489. 56 BUENO BRAVO, Isabel: La guerra en el imperio azteca: Expansión, ideología y arte. Editorial Complutense, colección Mirada de la Historia, Madrid, 2007. 57 CORTÉS, Hernán: op. cit., tercera carta de relación, p. 203. Revista de Historia Militar, 118 (2015), pp. 28-42. ISSN: 0482-5748


Revista de Historia Militar 118
To see the actual publication please follow the link above