Page 48

Revista de Historia Militar 118

LA MURALLA DE LOS AUSTRIAS EN CARTAGENA (SIGLO XVI) 47 llevar a cabo por Escipión, ordenando elevarlas por los puntos que fueron alcanzados en el asalto»: y en la misma época las de Miguel Martín Camino y Blanca Roldán Bernal que nos transcriben las numerosas citas de Polibio que atestiguan las grandes dimensiones de las murallas que defendían la ciudad y que, probablemente, cubrían todo su perímetro ya que «las grandes dimensiones de las murallas, hizo muy arriesgado la acción de los primeros asaltantes y la toma de las almenas»3. En el siglo XVI, bajo los sucesivos reinados de la Casa de Austria, la defensa de la ciudad descansaba principalmente sobre los vecinos y el Consejo municipal debía aportar además del elemento humano los medios económicos para su construcción y mantenimiento, con los que contribuía la escasa representación real que residía en la ciudad, entre los que era el más significativo el teniente de capitán general de la Artillería, contribuyendo de una forma muy especial en que la plaza fuerte estuviese rodeada por un cinto amurallado bien artillado que la protegiese junto con su puerto, recuperando la doble función que desde muy antiguo ha venido ejerciendo en el aspecto comercial y militar. La toponimia urbana queda ligada a los distintos accidentes de la fortificación y esta a su vez tiene su origen en aquella, así que puertas, cortinas y baluartes representan el límite de su ámbito, quedando todo lo demás extramuros. Del estado y necesidades del sistema defensivo de la ciudad de Cartagena tras su incorporación a la corona de Castilla, en manos de los Fajardo desde el año 1466 hasta el 24 de julio de 1503 que la reina Isabel revocó la merced que gozaba el entonces señor de Cartagena don Pedro Fajardo Chacón4, nos da idea el memorial de peticiones que en ese mismo año dirige a los Reyes Católicos el comendador Nicolás de Guevara, alcalde y justicia mayor de la ciudad, al tomar en su nombre posesión del Castillo, para «Que mande vuestra alteza remediar la fortaleza, que está muy perdida y toda la barrera caída, y la torre del homenaje no acabada. Puede se reparar toda, que no aya mejor en el mundo, con un cuento de maravedíes, porque los materiales son a buen precio y la piedra cerca», y «asimismo que vuestra alteza mande hacer una torre en la entrada del puerto para que ningún navío pueda entrar ni salir sin licencia porque de ellos se pueda hacer lo que vuestra alteza mandare.Podrá costar hacer la torre doscientos mil maravedíes»5. 3 BELTRÁN MARTÍNEZ, Antonio: “Cartagena Púnica” en Historia de Cartagena, tomo IV*, Murcia, 1986, pp. 41-68; MARTÍN CAMINO, Miguel y ROLDÁN BERNAL, Blanca: “Aspectos Arqueológicos y Urbanísticos de la Cartagena Púnica”, en Historia de Cartagena, tomo IV*, 1986, pp. 107-149. 4 MARAÑÓN, Gregorio: Los Tres Vélez. Madrid, 1962. 5 Hemos utilizado la transcripción dada por MONTOJO MONTOJO, Vicente: “Cartagena en la transición de la edad media a la moderna” en Historia de Cartagena, tomo VI, p. 277. Mur- Revista de Historia Militar, 118 (2015), pp. 47-76. ISSN: 0482-5748


Revista de Historia Militar 118
To see the actual publication please follow the link above