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Revista de Historia Militar 118

62 JUAN ANTONIO GÓMEZ VIZCAÍNO se acuerda comunicar por escrito a Vespasiano Gonzaga que se encontraba en la Corte36. Y cuando en abril de 1575 visite de nuevo la ciudad don Juan de Austria parece ya estar toda la muralla terminada y es muy interesante el dictamen que al año siguiente dio Juan Andrea Doria a Felipe II sobre la fortificación de Cartagena: «S. C. R. M. = En cumplimiento de la orden que V. M. ha mandado darme por instrucción, he visto y considerado muy particularmente el sitio de la ciudad de Cartagena y la fortifi cación que se ha empezado a hacer en ella, y asimismo la montaña de las Salinas a donde parece que algunos son de parecer que se podría y debería hacer una fuerza, y ni más ni menos he visto y considerado la traza que tiene diseñada el Fratin (Hubo dos Fratinos, hermanos, ambos ingenieros en tiempo de Carlos y Felipe II) de cerrar dentro de los cinco montes que sobrepujan a la dicha ciudad. « Y en cuanto a la fortifi cación que está empezada, me parece que es tan poco al propósito y que es de tanta importancia el quedarse como quedan fuera de ella tres de los cinco montes que arriba se dicen, que en ninguna manera no se debe pasar con ella más adelante. El monte de las Salinas como es altísimo si que ningún otro le sobrepuje, y es todo peña, tiene muy buen sitio para hacer allí una muy buena fuerza, la cual después de hecha se podría guardar y defender muy bien con cuatro mil hombres; más por el contrario viene a ser tal el monte, que se podría muy fácilmente cercar con ocho o diez mil, que lo tengo por de muy grande inconveniente, porque aunque no es de creer que vendrá nadie a intentar con tan pocas fuerzas una plaza de esta calidad y puesta casi en el riñón de estos reinos, todavía sería harto pero si acudiese el enemigo con muchas, y dejando sobre ella la parte que pareciese, fuese con lo demás a encontrar los socorros que se pudiesen enviar a la dicha plaza o a procurar de ganar a otros lugares o a otros efectos a que el tiempo y la ocasión le pudiese abrir la puerta. Este monte queda tan lejos de la ciudad que no la puede defender en ninguna manera; y así como V. M. no debe tener intención de hacer allí dos fuerzas ni hay para que hacerlas, así se debe tener entendido que haciéndose la del monte de las Salina se habrá de dejar la de la ciudad, de lo cual resultará que quedando ella abierta, será saco a quien la quisiere robar, y así se irá poco a poco deshabitando con perjuicio del comercio que allí hay al presente, el cual, aunque no es muy grande, todavía por lo que podría crecer con el tiempo es de tener en alguna consideración; y porque 36 AMC: Libro de Actas Capitulares, sesión de 14 de agosto. Revista de Historia Militar, 118 (2015), pp. 62-76. ISSN: 0482-5748


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