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Revista de Historia Militar 118

LA MURALLA DE LOS AUSTRIAS EN CARTAGENA (SIGLO XVI) 63 no deje de perderse no bastará la fuerza del monte, pues siendo tan alta y el monte tan áspero no puede en alguna manera ser al propósito para el dicho comercio, aunque se pasase a habitar en él la gente de la ciudad, que lo tengo por cosa muy difícil. Y si para remediar esto se resolviese no obstante la fuerza del monte y tener también a la ciudad con la fortifi cación con que esta agora, yo no la tendrá tampoco por acertada resolución pues que habiendo los defectos que hay en ella y señoreándola tanto los tres montes que quedan fuera, es cierto que no podría resistir a fuerzas reales si asentasen sobre ella, y se perdería fácilmente sin que la pudiese defender la fuerza del monte por quedarle como está dicho muy lejos; y así entendiendo que la intención de V. M. y lo que conviene a su Real servicio es que se guarde, si puede ser, con una sola fuerza el puerto y la ciudad, soy de parecer que se deje aparte el diseño de fortifi car el monte de las Salinas y que se fortifi que la ciudad de la forma y manera que tiene diseñada el Fratin, abrazando y cerrando dentro todos los cinco montes que la pueden ofender, pues que de esta manera se defenderá el puerto y la ciudad con una sola plaza, y no dejará de ser muy bueno el sitio y de quedar ella muy fuerte de todas partes pues en todo su derredor tiene también mucha roca sino es desde la puerta que sale a Murcia hasta la marina, la cual por esta causa y por quedar en lo llano y podérsele plantar gran batería, y asimismo podérsele dar algún fastidio desde el monte de las Salinas, aunque no cosa que importe, parece que no se podrá poner en tan buen término como lo demás. Todavía yo entiendo que con tirar más adentro la muralla, todo lo que diere lugar la casa Real, la cual ha de quedar dentro, y con hacer allí un buen caballero con su plataforma por de dentro y el foso muy grande con su estrada cubierta, para todo lo cual es muy aparejada la tierra que de allí se ha de sacar, y pudiendo ser, como será, también ayudada de otros tres caballeros de los montes que descubrirán y batirán todo aquel campo, quedará tan fuerte también por esta parte la ciudad que proveyéndosele con tiempo todo lo necesario, podrá resistir a cualesquier fuerzas se pusiesen sobre ella. La gente que habrá de menester y que se habrá de proveer en caso de necesidad, no ha de ser menos de diez o doce mil hombres; y aunque es tal número que confi eso que habiendo de mandar acudir V. M. siempre a muchas partes, no sólo por lo que toca al hacienda, más bien por la difi - cultad que habrá en juntarlos, los cuatro mil bastarían para la fuerza del monte, sería bueno excusar de hacer con diez lo que se puede con cuatro. Todavía considerado que por medio de aquella ciudad y de su puerto han perdido y ganado mas de una vez estos reinos, y que en toda la costa dellos desde Cataluña a Gibraltar no tiene V. M. otra plaza que sustentar, a mí paréceme que no solo no se debe restriñir en menos cerco la fortifi cación Revista de Historia Militar, 118 (2015), pp. 63-76. ISSN: 0482-5748


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