Page 75

Revista de Historia Militar 118

74 JUAN ANTONIO GÓMEZ VIZCAÍNO el 1 de noviembre «las piezas de artillería de las plazas de esta ciudad y la del castillo y la de los navíos que había en el puerto, se dispararon»46. han de tomarse con respecto a la muralla, para prevenir En cuanto a su situación defensiva, en sesión de 19 de junio de 1599, el ayuntamiento acordó poner una multa de mil maravedises a aquellos que introdujeran ganado para dormir en la muralla, pues al no estar debidamente guarnecidos la consideraban tierra muerta, entrando en ellos toda clase de animales, produciendo desmoronamiento en su fábrica al subir por ella y depositando gran cantidad de estiércol que perturba a las guardas y centinelas que encuentran sus garitas derribadas. Y el día 23 al tener conocimiento la ciudad de la probable agresión de una armada flamenca, junto a las medidas de carácter general que adopta, llama a su presencia al teniente de capitán general de la Artillería Juan Venegas Quijada y al alcalde del Castillo Diego de Vera, para que elaboren conjuntamente un plan de defensa, en el se recojan las disposiciones que disponiendo que «una escalada se peinen las murallas por la parte exterior y quite la tierra que hay al pie de las mismas; que por dentro se terraplenen y hagan trincheras hasta la altura del pecho, haciendo un anden interior de madera a los muros que no se terraplenen, con escalas de trecho suficientemente anchas para que suban los soldados». Estas medidas difieren en muy poco de las propuestas dos años antes, por lo que se deduce que poco se ha hecho, quedando la defensa de la ciudad mas en las manos de un alarde general al que concurren todos los vecinos con sus armas, caballos, mecha y pelotas de arcabuz, se apresten la municiones y la artillería de la ciudad, se redoble la vigilancia en la costa, se coloquen retenes en las puertas y se formen rondas que recorran la ciudad47. Eran además tiempos que la continua amenaza en la costa de los corsarios obligó a atender otros sistemas defensivos, como el basado en las torres de costa que en esta época adquieren un gran desarrollo, construyéndose un fortín en la de Castill-tiños, pues el Mediterráneo es un mar surcado por las flotas enemigas y todas las prevenciones son pocas para evitar un desembarco o golpe de mano. Por otro lado la ciudad no contaba con guarnición fija y tan sólo disponía de las milicias locales, compuestas por los vecinos y mandadas por los Regidores de la ciudad, debiendo atender también al establecimiento de los guardas de la muralla y artilleros, pues los que había del rey no eran suficientes. Las responsabilidades de defensa tampoco estaban perfectamente delimitadas y los conflictos entre el Alcaide del Castillo, 46 AMC: Libro de Actas Capitulares, año 1598. 47 AMC: Libro de Actas Capitulares año 1599, sesión de 23 de junio. Revista de Historia Militar, 118 (2015), pp. 74-76. ISSN: 0482-5748


Revista de Historia Militar 118
To see the actual publication please follow the link above