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Revista de Historia Militar 118

VI, con doce artículos, trata de Las 16 Nobles, y Hidalgos por origen, o a lo menos EL MATRIMONIO DE LOS MILITARES 85 En el Art. 4 de la citada ordenanza se prohibe el matrimonio de los Oficiales subalternos, es decir de los Tenientes, Segundos Tenientes (Subteniente) y Alféreces a menos que justificaren tener por su casa haberes suficientes, en cuyo caso se podían casar con hija de Oficial. Pero si ésta no lo fuese tenía que acreditar la igualdad de circunstancias de familia y la calidad de que tiene conveniencias (bienes) más que suficientes a proporción del sueldo suyo, aunque el Oficial las tuviese por su casa. En ambos casos se concedería la Real Licencia, pero no tendrían derecho en caso de viudedad, salvo fallecimiento en acción de guerra, a pensión ni pagas de Tocas, pues éstas sólo se concedían de Capitán para arriba mediando Real Licencia de casamiento. En 1761 se aprueba el Reglamento del Montepío Militar y su Capitulo ““Las condiciones con que se ha de permitir a los Oficiales Militares, que puedan contraer Matrimonio”. En dichos artículos se establece que los Oficiales con grado a lo menos de Capitán deben presentar para poder casarse un Memorial por medio de sus Coroneles o sus superiores en el que conste el nombre, calidad y demás circunstancias de la mujer, sin que se les permita efectuar el matrimonio cuando no sea “con hijas de Oficiales o de Padres16 de calidad, que se repute sin contradicción del Estado Llano de Hombres buenos, honrados y limpios de sangre, y oficios; debiendo excluirse absolutamente todas aquellas cuyos Padres o Abuelos inmediatos ejercieren o hayan ejercido Empleos o Profesiones mecánicas o populares; y las hijas, o nietas de los Artistas; y las de los Mercaderes, cuando estos no sean de razón o de cambios”. A las contrayentes de condición noble o hidalga, se les exigía la aportación al matrimonio de una dote de veinte mil reales de vellón, a las del Estado Llano cincuenta mil y a las hijas de Oficiales, que contribuyesen al Montepío, se les eximía de constitución de dote. Para acreditar lo anterior se debían adjuntar al memorial justificantes de nobleza o limpieza de sangre, fé de bautismo, acreditación de la dote y copia auténtica de la Real Patente del último empleo del padre las hijas de Oficial. En el caso de que por cuestión de honor u otro grave motivo no se pudiese negar la Real Licencia, aunque en la contrayente no concurriesen las calidades o circunstancias exigidas, el Oficial quedaría privado del empleo, pero si por alguna fuerte razón lo conservase, quedarían privados de los beneficios del Montepío la viuda, los hijos y la madre del Oficial. En el caso de los subalternos, se reiteraba la prohibición de solicitar Real Licencia salvo lo 16 REGLAMENTO: Montepío Militar 1761 . Capítulo 6, Artículo III. Revista de Historia Militar, 118 (2015), pp. 85-110. ISSN: 0482-5748


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