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Revista de Historia Militar 118

EL MATRIMONIO DE LOS MILITARES 87 su empleo, a menos que existiese alguna relevante razón, pero en este caso quedarán la viuda, hijos y madre del Oficial excluidos de los beneficios del Montepío. También se excluye del Montepío a las que se casen en matrimonio clandestino, es decir sin la presencia del párroco, dos testigos y ausencia de las tres amonestaciones exigidas por el Concilio de Trento. A pesar de las prohibiciones, muchos militares se casaban recurriendo a los matrimonios clandestinos, a los de conciencia y de honor, ocultando la condición militar, fingiendo peligro de muerte o recurriendo a recomendación20. Cuantas más restricciones se imponían más infracciones se cometían, pues no se puede legislar contra la naturaleza. El grave inconveniente de los matrimonios contraídos sin licencia real era, que en caso de fallecimiento, la viuda y los huérfanos quedaban en la indigencia y excluidos de los beneficios del Montepío Militar. El Art. 1 del capítulo 10 del Reglamento del Monte Pío del año 1796 decía: “Cualquiera de los individuos comprendidos en el Montepío militar que llegue a efectuar matrimonio sin preceder mi Real permiso, además de ser privado de su empleo, perderá todo el derecho que pudiera tener su familia a los beneficios de este establecimiento, y aún cuando por un efecto de mi Real piedad, o por alcanzarle las gracias de un indulto, tenga Yo a bien perdonar su desobediencia, reintegrándole o manteniéndole en su destino, no por eso recobrará para su familia el derecho a los beneficios del Montepío. De los cuales serán también excluidos los que habiendo obtenido mi Real licencia se casen clandestinamente contra lo prescrito por las leyes y disposiciones de la Iglesia”. Un problema se presentó con los Sargentos graduados de Capitán, es decir los Sargentos efectivos pero al mismo tiempo Capitanes honoríficos. Como Capitanes tenían derecho al Montepío militar pero como Sargentos no, debiendo aportar un depósito, él o su consorte. Esto fue resuelto por Reglamento del Montepío de 1855: dejaron de tener derecho a ingresar en el Montepío militar como Capitanes y se les obligó a ingresar en la Caja General un depósito en papel del Estado de 80.000 rs. para poder casarse, rescatables al ascender a capitán. Es de destacar que para contraer matrimonio los hijos menores de 25 años y las hijas menores de 23 debían obtener la licencia paterna, el cual no estaba obligado a dar razón de su negativa, ni explicar la causa de su resistencia o disenso al enlace propuesto. A falta del padre, el consentimiento lo 20 DÍEZ MUÑIZ, Evangelino: “El matrimonio de militares en España”, en Revista de Historia Militar, nº 27, 1969, p. 57. Revista de Historia Militar, 118 (2015), pp. 87-110. ISSN: 0482-5748


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