Page 98

Revista de Historia Militar 118

EL MATRIMONIO DE LOS MILITARES 97 de cualquier militar que a juicio del Teniente Vicario Castrense de la región, o del sacerdote que le represente en la localidad, deba en conciencia casarse para legitimar hijos naturales o salvar el honor de la mujer honesta con quien hubiese mantenido relaciones amorosas. Tanto en este caso como en cualquiera otro en que el matrimonio se haya celebrado sin obtener Real licencia, deberá instruirse después una información para acreditar las condiciones de la esposa y las circunstancias del caso, y si resultase inconveniente la continuación del Oficial en el Ejército, se resolverá su separación del servicio. La pena de separación del servicio nos parece el más conveniente castigo para castigar las infracciones de las reglas que se dicten acerca del matrimonio de los militares, porque no hay ninguna sanción penal más adecuada para quien, sin ser un verdadero delincuente, ni criminal, se ha colocado en situación que no permite que continúe en el Ejército. En cuanto a los alumnos de las Academias militares, ni debe permitírseles que se casen, ni admitirles en aquellas si estuviesen casados. Por último y aunque la consulta se refiere solo a los Generales, Jefes y Oficiales, consideramos necesario que la prohibición de contraer matrimonio se haga a los individuos y clases del Ejército, no permitiéndoles en ningún caso que contraigan matrimonio mientras permanezcan en el servicio activo y en reserva activa, bajo pena de destino a cuerpo de disciplina por el tiempo que se estime conveniente. No se nos oculta que a nuestra opinión acerca de los matrimonios en el Ejercito pueden hacerse objeciones de mucho peso, porque como decíamos al principio de este informe el asunto es muy complejo y ofrece grandes dificultades armonizar todos los intereses. Por eso queremos hacer constar que sólo tratamos de elegir el menor entre muchos males, ya que hay necesidad de optar por alguno de éstos. No proponemos lo mejor sino lo que nos parece menos malo, a fin de evitar los perjuicios que apunta la Real orden. No hemos de negar que la solución propuesta coarta fuertemente la libertad del Oficial para tomar estado, y puede contrariar nobles afectos y legítimas aspiraciones; pero todas las leyes prohibitivas coartan la libertad; las exigencias de la disciplina, sin la cual no sería posible el Ejército, llegan por necesidad ineludible a anular en muchos casos esa misma libertad: el mismo matrimonio la coarta también; la fidelidad en el matrimonio pide una virtud moral no menos grande que el celibato; y por desgracia son harto frecuentes los dramas del adulterio y del Revista de Historia Militar, 118 (2015), pp. 97-110. ISSN: 0482-5748


Revista de Historia Militar 118
To see the actual publication please follow the link above