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MEMORIAL CABALLERIA 81

Historia y Patrimonio HISTORIA justificar es que existan dos unidades tácticas subordinadas a regimiento sin medios de mando y apoyo para hacer esfuerzos independientes que al final son la resultante del esfuerzo del regimiento. Esta cuestión ya la pudimos constatar en el año 2000 con las evaluaciones internacionales a los gru-pos de caballería que tenían que «fabricar», con medios propios del regimiento, su plana mayor de mando y su escuadrón de plana mayor. En cualquier caso, en la vida diaria de los cuarteles no tuvo mayor incidencia, en ejercicios y maniobras tampoco, y en los temas tácticos sobre el papel, menos todavía, por lo que solamente quedó alguna cuestión anecdótica. Hubo cierta plana mayor de grupo ligero formada por dos personas que pretendieron controlar todos los asuntos de tres escuadrones que anteriormente requerían una plana mayor de doce. Podemos observar que el Plan META supuso, en términos globales, una pérdida muy pequeña de efectivos de caballería a cambio de una fuerte revitalización. Jamás había estado la caballería tan dotada de materiales como en aquellos años. Sus vehículos de combate eran unos 340 VEC, 364 CC y unos 250 TOA, lo que le proporcionaba un potencial de cerca de 1.000 vehículos acorazados. Sin embargo, a pesar de esta bonanza, había, a mi parecer, varios problemas que presentan las si-guientes vulnerabilidades: • Los carros de combate de la caballería eran en 1985 muy justitos en calidad: 33 AMX- 30 y 54 M-48 A5 eran los únicos modernos, con el lastre de 266 M-47 E, mientras que la infantería encuadraba 243 AMX-30 en cinco batallones. Este carro, apenas diez años más tarde, fue defendido en el Congreso de los Diputados como el mejor carro de la caba-llería que podría existir. Naturalmente para entonces ya habían pasado de la categoría de «nuevos» a la categoría de «viejos», clasificación muy sutil pero muy real de los carros de combate en España. • No existía una caballería ligera propiamente dicha. Los esfuerzos por alcanzar la mejor mecanización posible se centraron sobre el CC, el VEC y el TOA. Nuestros regimientos se llamaban ligeros acorazados y acorazados, pero ello era consecuencia de que en la anterior organización sí había una sustancial diferencia. En la nueva organización, el regimiento ligero y el regimiento acorazado eran igual de pesados, y si fuera preciso diferenciarlos, no debería ser por su denominación de ligero o acorazado. • Las dos brigadas eran iguales y cumplían idénticas misiones dentro de una estructura que cada vez se cerraba más. El Ejército español no sumaba más de un cuerpo de ejér-cito, y en esta gran unidad solamente cabe o una brigada o dos que cumplan papeles distintos. Se dice que, cuando se le presentó al ministro la propuesta de creación de la segunda brigada, su comentario fue: ¿Otra brigada de tanques? La Caballería trató de poner un poco de orden en este periodo de confusión. Hubo opciones para diferenciar ambas brigadas. A una se pretendió denominarla ligera, con dos regimientos ligeros y uno acorazado; a la otra, la pesada, se pretendió que fuera a la inversa. Sin embargo, cuando se hi-cieron las cuentas, la Caballería se dio cuenta de la trampa de lo denominado ligero y lo denominado pesado. La brigada propuesta como ligera sumaba 96 VEC y 101 CC, mientras que la propuesta como pesada sumaba 48 VEC y 109 CC. Era evidente que la ligera era bastante más pesada que la pesada, y además esta perdía el 50% de los VEC (esencia de la nueva Caballería) a costa de ganar ocho carros. Hubo dos nuevos intentos para buscar la diferencia. Uno de ellos consistió en dejar exclusivamente sobre ruedas una de ellas, sustituyendo sus carros por vehículos tipo AMX-10 o similares. De esta forma, una se especializaba en el recono-cimiento y rápida respuesta por carreteras. Ante la falta de estos últimos medios se propuso sus-tituirlos momentáneamente por los VEC con torre de H-90. Sin embargo, el intento no prosperó, dada las bajísimas prestaciones proporcionadas por esta torre. También influyó en ello el ansia que la Caballería había puesto sobre el carro. Decir ahora que no le hacían falta 103 carros de combate se consideró un paso atrás. Curiosamente, pasados treinta años este concepto vuelve a estar en boga. Memorial de Caballería, n.º 81 - Junio 2016 97


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