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RHM_extra3_2015_500 años Gran Capitán

106 CARLOS JOSÉ HERNANDO SÁNCHEZ distribuida por Gonzalo en toda la península219. De esa forma, se plantea-ba ya la que iba a ser una de las directrices más destacadas de los sucesivos virreyes de Nápoles a lo largo de las décadas siguientes, que llevaría a la intervención militar de Ramón Folch de Cardona en 1512 y del príncipe de Orange en 1530 contra la república florentina, así como a la de Pedro de Toledo en 1553 contra la república de Siena220. La actuación política de Gonzalo como primer virrey de Nápoles fue tanto o más relevante que su acción militar. Con él se consolidó el más relevante oficio de gobierno de la Monarquía después del soberano, cuyos precedentes se remontaban a los lugartenientes de la familia real en los terri-torios de la Corona de Aragón a partir del siglo XIII. Gonzalo iba a unir a su condición de primer castellano en asumir fuera de España tan altas funcio-nes -incrementadas por el carácter de reino de conquista que condicionaría el devenir de Nápoles, hasta entonces habituado a la presencia continua de sus monarcas-, el hecho de haber labrado su fortuna política gracias a sus méritos militares –como el Cid, según gustarían de recordar algunos de sus panegiristas-, que le permitirían erigirse en cabeza de su extensa parentela castellana. Sus méritos, contraídos en nombre del Rey, muy pronto engen-drarían un protagonismo personal y político que sólo podía despertar los mayores recelos en quien, como Fernando el Católico, no toleraba desafíos a su monopolio de la auctoritas y la potestas, empezando por los atributos simbólicos que expresaban su maiestas. Los primeros atisbos del conflic-to se produjeron durante la guerra de conquista. Ya en 1502 Fernando e Isabel se vieron obligados a ordenar a su Gran Capitán que no pusiera sus armas junto a las reales en los sellos y documentos oficiales –aunque con prudente disimulación lo atribuyeran al descuido de los escribanos-221, un requerimiento al que Gonzalo tardaría en responder al menos hasta 1503. La heráldica era la voz del linaje, del mismo modo que la sangre constituía el mejor sustento del poder en una sociedad aristocrática que los Reyes Cató-licos intentaban encauzar tanto en Castilla como en Nápoles. No es extraño por tanto que los temores de Fernando llegaran a tal punto que en agosto de 1502 –un mes después de la primera admonición sobre la reforma del sello- anunciara a Gonzalo su intención de marchar personalmente a Italia para 219 Vid. Vivanti, Corrado, “Introduzione” a la “Terza legazione presso Pandolfo Petrucci a Sie-na, 16-24 de julio de 1505” en Maquiavelo, Nicolás, Opere (ed. de Corrado Vivanti), Einau-di, t. II, Turín, 1999, pp. 1793-1794. 220 Vid. Hernando Sánchez, Carlos José, “Naples and Florence in Charles V’s Italy: family, court and goverment in the Toledo-Medici alliance”, en Dandelet, Thomas y Marino, John (eds.), Spain in Italy. Politics, Society, and Religion 1500-1700, Brill, Leiden-Boston, 2007, pp. 135-180. 221 Toledo, 18 de julio de 1502, ZAB, 16-54. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2015, pp. 45-114. ISSN: 0482-5748


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