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RHM_extra3_2015_500 años Gran Capitán

EL SOLDADO POLÍTICO: EL GRAN CAPITÁN Y LA ITALIA DE LOS ... 111 que “il Gran Capitaneo se ne va cum esso Re assai di mala voglia”236. En Ná-poles quedaba una sociedad política dividida, no solo por el enfrentamiento crónico entre la nobleza y el Popolo de la capital, sino por el descontento desencadenado entre la nobleza de tradición aragonesa a raíz del compro-miso contraído por el Rey Católico con el monarca francés de restituir los bienes confiscados a los nobles angevinos. Algunos de los más perjudicados por ese acuerdo se vieron recompensados con nuevas mercedes, especial-mente los Colonna, que reforzaron su ya potente influencia en el reino enla-zando con la casa de Avalos a través del matrimonio de Vittoria Colonna con el joven marqués de Pescara, sellado poco después de la marcha del rey.237 En el orden institucional, antes de volver a España Fernando configuró el que había de ser el nuevo sistema de gobierno del reino, con la creación del Consejo Colateral –un cuerpo de letrados y nobles encargado de aconsejar y controlar a los virreyes- y la designación de tres nobles napolitanos de su confianza –Giovanni Battista Spinelli, Andrea Carafa y Ettore Pignatelli, todos enfrentados con Gonzalo- para supervisar las grandes cuestiones de estado, mientras dejaba a su hermana Juana de Aragón, viuda de Ferrante I de Nápoles, con funciones de regente al lado del nuevo virrey, su propio sobrino Juan de Aragón, conde de Ribagorza238. La rueda de la Fortuna había girado para el Gran Capitán y, aunque él se resistiera a aceptarlo, lo había hecho definitivamente. Desde su regreso a España en 1507, la última etapa de su vida está presidida por el intento de regresar a Italia. Gonzalo no renunciaría nunca a sus pretensiones de noble y general, ultrajado por la presunta ingratitud del rey aragonés, de la que se hi-cieron eco Maquiavelo y Guicciardini. De ahí que llegara a negociar su paso al servicio del papa Julio II239 o, de forma aún más comprometedora, de la República de Venecia –de la que había sido nombrado patricio como agra-decimiento por su victoria en Cefalonia-, afrontando incluso el delito de lesa majestad en 1508 como respuesta a la marginación a que se veía sometido en la corte y a la dura represalia del rey contra la insolencia de su sobrino el I marqués de Priego en Córdoba y Montilla, cuna de su linaje240. La causa 236 Jacopo Bettis, Nápoles, 19 de junio de 1507, ASMa, AG, Napoli, busta 808, f. 238. 237 SMa, AG, Napoli, busta 808, f. 238. 238 A principios de mayo la decisión del monarca era ya conocida en los medios diplomáticos acreditados en la capital, aunque persistían los rumores sobre una hipotética –y a esas alturas en realidad imposible- permanencia del Gran Capitán, como refleja el agente de Mantua Jacopo de Batii: ASMa, AG, Napoli, busta 808. 239 RAH, CSyC, A-9, f. 125 y ASMa, AG, Napoli, busta 808. 240 Vid. Álvarez-Ossorio Alvariño, Antonio, “Razón de linaje y lesa majestad. El Gran Capitán, Venecia y la corte de Fernando el Católico (1507-1509)”, en Belenguer Cebriá, Ernesto (coord.), De la unión de coronas al Imperio de Carlos V, Sociedad Estatal para la conme-moración de los centenaarios de Felipe II y Carlos V, Madrid, 2000, vol. III, pp. 385-451. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2015, pp. 45-114. ISSN: 0482-5748


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