Page 168

RHM_extra3_2015_500 años Gran Capitán

DEL GRAN CAPITÁN A LOS TERCIOS: LA HERENCIA DE GONZALO ... 167 A mediados del siglo XVI, los piqueros servían en dos grandes gru-pos, luchando siempre en orden cerrado, en donde su formación les daba la ventaja. Por un lado los piqueros acorazados –la élite– equipados con una armadura defensiva básica, y que eran denominados coseletes por estar equipados con dicha armadura. Estos combatían en las primeras filas de los escuadrones, estaban mejor pagados –ya que recibían un sobresueldo de un escudo mensual sobre sus homólogos peor armados– además de que generalmente eran premiados con buena parte de las ventajas económicas extra que estaban a disposición de cada capitán para premiar a sus mejores soldados. Por otro lado estaban los piqueros ligeros que carecían de arma-dura defensiva más allá de un casco ligero, y que se denominaban picas secas. Eran los soldados peor pagados de las compañías, ya que al contrario que mosqueteros, arcabuceros y coseletes eran los únicos que no cobraban un sobresueldo. Es lógico que el profesor Parker los hay denominado como proletariado militar, y que por ellos empezaran buena parte de los motines83. Los piqueros secos solían ser soldados bisoños, de hecho los nuevos sol-dados servían automáticamente en estas plazas hasta que se compraban el equipo necesario para desempeñar otra función. Esto lo podemos ver muy bien gracias a la documentación contable, ya que a su llegada a Flandes en 1567 el Tercio de Cerdeña tenía más de 40% de picas secas entre sus filas, al ser buena parte de sus compañías de bisoños. Al mes siguiente esa cifra se había reducido a un discreto 15%, llegando a descender todavía más durante el año siguiente84. La pica era considerada la más noble de todas, siendo generalmente la elegida por la aristocracia que combatía a pie. Parte de todo ello venía por el hecho de que los piqueros ideales eran los coseletes, sin duda los solda-dos más parecidos visualmente al ideal medieval de caballero u hombre de armas protegido por una armadura de metal. De hecho, durante el siglo XVI era costumbre que la nobleza española combatiera a pie entre la infantería al contrario que la de otros países que seguía prefiriendo luchar a caballo. Ade-más, los oficiales reformados de las compañías –los cuales ya no gozaban de un puesto ejecutivo, pero seguían sirviendo como soldados a cambio de un mayor sobresueldo–, debían servir con una pica y un coselete. Incluso, entre los hombres armados con coseletes se repartían la mayor parte de las ventajas (sobresueldos) que estaban a disposición de los capitanes de las compañías, por lo que es lógico que coger una pica siguiera pareciendo el 83 Parker, Geoffrey: El Ejército…, op. cit., pp. 346 y ss. 84 Tore, Gian Paolo: Il Tercio de Cerdeña (1565-1568). ETS Edizioni, Cagliari, 2006, pp. 256 y ss. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2015, pp. 143-188. ISSN: 0482-5748


RHM_extra3_2015_500 años Gran Capitán
To see the actual publication please follow the link above