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RHM_extra3_2015_500 años Gran Capitán

174 ANTONIO JOSÉ RODRÍGUEZ - EDUARDO DE MESA bores de exploración, y en combate se destacaban por flanquear y acosar al enemigo, dividirlo y perseguirlo, aprovechándose de las posibilidades que daba el terreno abrupto, utilizando incluso retiradas fingidas114. La mayor parte de la caballería que el Gran Capitán llevó en sus expe-diciones a Nápoles era de este tipo, y tras la derrota de Seminara (1495) se hizo evidente la superioridad en campo abierto de los hombres de armas franceses frente a la caballería española e italiana, al ser los primeros mucho más pesados. Pero al cambiar el Gran Capitán sus tácticas bélicas, y adaptar-las a las capacidades y la experiencia de su ejército, realizando una guerra de hostigamiento, escaramuzas y emboscadas, la caballería ligera encontró su sentido. Además el Gran capitán nunca contó con gran número de caballería, ya que en sus expediciones sólo entre el 10 y el 15% de sus fuerzas estaban montadas, por lo que era evidente que el peso del combate lo debía llevar la infantería115.Desde entonces, tácticamente la caballería será relegada a mi-siones secundarias y de exploración, no siendo nunca el elemento principal de la batalla, al quedar en muchos casos en reserva, teniendo la infantería el peso del combate. Sus misiones en una batalla campal quedaron definidas por maximizar la posible victoria –con la posterior persecución del enemi-go–, o minimizar la derrota con una carga para dar tiempo al resto del ejér-cito a huir o reorganizarse. Durante el siglo XVI la caballería flanqueaba la línea principal de los ejércitos españoles, pero en muchas batallas su empleo no fue decisivo como en Bicoca o Pavía, en gran medida porque su número era bastante escaso. La Revolución Militar había permitido que los ejércitos aumentaran de tamaño116, pero realmente la caballería redujo su importancia y sus efecti-vos, algo muy presente desde tiempos del Gran Capitán. De poco servía la caballería en Flandes, al ser un terreno poco abierto, plagado de canales y sobre todo lleno de fortificaciones. El sistema de guerra de sitio que se practicaba en esas latitudes no dejaba lugar a la caballería, que a la vez era cara de mantener, lo que supuso la reducción de su tamaño. La caballería fue evolucionando hacia tácticas muy diferentes, desarrollándose la caballería ligera, orientándose sus funciones a labores de exploración y reconocimien-to, protección de convoyes, la persecución del enemigo derrotado y a llevar a cabo acciones que requerían rapidez de movimientos. Un rol táctico en el que la caballería ligera era mucho más útil y práctica, a la par que más barata y fácil de mantener. Este tipo de tácticas habían sido practicadas en la re- 114 Sobre sus tácticas, Contamine, Philippe: War in the Middle Ages. Blackwell, Oxford, 1984, pp. 58 y ss. Oman, Charles: op. cit., p. 51. 115 Quatrefages, René: La revolución…, op. cit., pp. 120-121. 116 Parker, Geoffrey: La Revolución…, op. cit., pp. 71 y ss. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2015, pp. 143-188. ISSN: 0482-5748


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