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RHM_extra3_2015_500 años Gran Capitán

DEL GRAN CAPITÁN A LOS TERCIOS: LA HERENCIA DE GONZALO ... 175 conquista y las guerras de Italia, pero también se llevarán a cabo en Flandes. La caballería reducirá sus efectivos, de manera que en los primeros años de las guerras de Flandes –especialmente desde 1575– la proporción entre caballería e infantería podía alcanzar fácilmente un caballo por cada veinte infantes, sobrepasando en muchos casos dicho promedio117. Durante la primera mitad del siglo XVI la caballería se siguió caracte-rizando fundamentalmente por practicar tácticas de choque, y llevar lanzas para maximizar sus cargas. Si bien en las guerras de Italia los españoles mantuvieron algunas compañías de hombres de armas, la mayor parte de su caballería –de origen italiano o hispano– era ligera. Las enseñanzas de Pavía habían demostrado la capacidad de la arcabucería frente a la caballería pesada, siempre y cuando el terreno les fuera ventajoso, o estuvieran a su resguardo, de ahí que en cierta manera los comandantes españoles subesti-maran la capacidad de la caballería, y de su sentido en una batalla en campo abierto. En cambio los franceses mantuvieron aún importantes efectivos de caballería pesada y ligera durante las Guerras de Italia. Tropas que en la batalla de Cerisoles (1544) les darían la ventaja frente a las tropas de Carlos V, a las que vencerían infringiendo numerosas bajas. Durante la batalla la gendarmería francesa intentó cargar tres veces sin éxito a la infantería hispa-no- alemana dirigida por Cardona –que previamente se había deshecho de la infantería gascona e italiana que tenía enfrente–, sin conseguir sus objetivos, y teniendo numerosas bajas. Pero en el transcurso de la batalla la superiori-dad numérica de la caballería francesa, y su capacidad para deshacerse de la caballería hispano-italiana, contribuyó notablemente a la victoria francesa, haciendo evidente que la caballería seguía siendo necesaria en el campo de batalla, aunque sus cargas ya no eran efectivas118. La invención de sistemas de ignición de armas de fuego en los que ya no era necesaria la acción de una mecha encendida –durante la primera mitad del siglo XVI–, como el sistema de rueda, y posteriormente el de chispa – más barato, menos delicado y capaz de producirse en masa–, hicieron que la caballería pudiera incorporar armas de fuego a su armamento. Hasta el momento era casi imposible poder disparar un arma de fuego montado en un caballo, ante la dificultad de mantener encendida una mecha. Esta inno-vación hizo que parte de la caballería abandonara la lanza, y las acciones de choque –nada efectivas ante la infantería bien organizada y armada con picas–, apareciendo los llamados herreruelos, reiters o coraceros, jinetes que iban armados con armas de fuego portátiles cortas, como las pistolas, y que 117 Parker, Geoffrey: El Ejército…, op. cit., pp. 328-329. 118 Oman, Charles: op. cit., pp. 231-236. Hall, Bert S.: op. cit., pp. 186 y ss. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2015, pp. 143-188. ISSN: 0482-5748


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