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RHM_extra3_2015_500 años Gran Capitán

DEL GRAN CAPITÁN A LOS TERCIOS: LA HERENCIA DE GONZALO ... 177 ballería pesada que combatía con lanzas, encuadrada en compañías de lanzas. Si bien los hombres llevaban amplias protecciones metálicas en la mayor par-te del cuerpo, sus caballos no, aunque éstos eran grandes corceles, herederos de los caballos de batalla del medievo. También coexistía la evolución de esta caballería tradicional, que usaba también protecciones y armaduras, además de caballos más pesados, pero que fundamentalmente combatía con dos pisto-las que descargaba cuando se acercaban al enemigo, pasando después a com-batir con la espada u otra arma blanca, llamándose estas unidades compañías de corazas. El tercer grupo estaba formado por los arcabuceros a caballo, que montaban en caballos menos robustos, no contaban con armadura, y su princi-pal arma era un arcabuz de arzón que podían disparar a lomos de sus caballos. Los españoles fueron de los primeros en introducir los arcabuceros a caballo, que actuaban como caballería ligera, y que en igualdad de condiciones estaban lejos de poder enfrentarse a sus compañeros que portaban corazas. Pese a ello ejercían misiones muy útiles y esenciales, pero no se les usaba para cargar al enemigo. Eran más bien unidades de intervención rápida, que en batalla de-bían ofrecer cobertura al resto de la caballería. Las compañías de lanzas eran pocas, siendo una reminiscencia del mun-do medieval noble. En los principales ejércitos de la monarquía –como los de Flandes126 o Milán–, o la mayoría de los virreyes mantenían al menos una compañía de caballería de este tipo127, incluso durante la segunda mitad del siglo XVII128. Compañías que generalmente servían como custodia de los principales dignatarios y jefes del ejército, y sus hombres solían pertene-cer a la élite social. Sus cargas aún podían ser efectivas, siendo una fuerza de choque, pero su número era muy escaso y su papel fue muy limitado, ya que su táctica había quedado totalmente obsoleta. Sólo en el norte de África el número de esta clase de caballería fue algo más elevado, ya que los magrebíes y otomanos no disponían de un gran número de piqueros y no solían formar escuadrones, por lo que una carga de caballería con lanzas podía llegar a ser tremendamente efectiva129. Dentro de la caballería el grupo más abundante durante el siglo XVII eran las compañías de corazas, que podemos considerar aún como caballería pesa- 126 Haus, Hof und Staatsarchiv (Viena), Spanien Varia, Karton 12b, f. 70. Patente de capitán de la compañía de caballos lanzas españoles, Bruselas, 18/3/1646. 127 Rodríguez Hernández, Antonio José: España, Flandes y la Guerra de Devolución (1667- 1668). Guerra, reclutamiento y movilización para el mantenimiento de los Países Bajos españoles. Ministerio de Defensa, Madrid, 2007, p. 384. 128 AHN, E, Libro 468. Relación general del ejercito de Sicilia y de todas las personas que go-zan sueldo, Palermo, 25/10/1681. 129 AGS, GA, leg. 2679. Carta del gobernador de Orán, 27/10/1685. Relación de la gente efec-tiva de las compañías de caballos lanzas, Orán, 10/8/1685. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2015, pp. 143-188. ISSN: 0482-5748


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