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RHM_extra3_2015_500 años Gran Capitán

EL MECENAZGO NAPOLITANO DEL GRAN CAPITÁN. CONSTRUCCIÓN ... 199 Otros han evocado la continuidad con la capilla Pontano en Pietrasanta (1492) mediante la presencia del elemento formal y material, la volumetría masiva que encapsula el intradós de cobertura, los elementos de mármol blanco que contrastan con el revestimiento externo de traquita, el alto es-tilóbato sobre el que se asientan las paredes, la referencia común al modelo de “tempietto” así como lo requerido por la tratadística coeva29. Podemos añadir que dicha continuidad le corresponde también a la auto-nomía – y al mismo tiempo, a la relación con la iglesia en la que se engarza (en el caso de la capilla Pontano se trata de la iglesia de Santa María de Pietrasanta). Una autonomía volumétrica que, en ambos casos, es posible reconducir correctamente al modelo del sepulcro romano imperial30. Y, a tal propósito, sirve evocar una anécdota significativa: Gonzalo habría solicitado a Sannazzaro una visita guiada a las ruinas arqueológicas romanas de Poz-zuoli; hay que subrayar, a modo de anécdota, que el erudito, considerado el máximo intelectual de la época, acababa de volver de Francia, acompañando a Federico III, último monarca del Reino independiente. En la entrada a la galería de Posillipo, ante la tumba de Virgilio, en una atmósfera impregnada de evocaciones melancólicas sobre la fugacidad del poder, Sannazzaro ha-bría contestado a la narración de Gonzalo sobre los éxitos españoles con el recuerdo de la antigua Roma y la caducidad de su esplendor31. Y Pozzuoli ya era entonces rica en imponentes ruinas arqueológicas, empezando en los sepulcros de vía Campana. En el caso de la capilla de san Giacomo, no se cumplen ni la función sepulcral ni la del patronato familiar, si se tiene en cuenta las conocidas vici-situdes biográficas del gran capitán que, en breve, abandonaría la ciudad y las funciones de gobierno. En la capilla Pontano, tal destino es constitutivo, más bien, del propio acto de fundación: se trataba de recoger los restos de las espo-sas de los intelectuales ilustres; sin embargo, también en este caso, el edificio estaba destinado a acoger “reliquias”; una promiscuidad de funciones con una cifra claramente heterodoxa: la “reliquia” más importante, el brazo de Tito Livio, con las paredes internas y externas decoradas de antiguas inscripciones, consiste en la coronación de una celebración sincretista, humanística toda ella, pagana, individual y familiar. Un sincretismo que vuelve a hacer acto de pre-sencia en el “cappellone” de san Giacomo, igualmente rompedor aunque de 29  L. di Mauro, S. María de la Nova, en «Nápoles Sacra», 4 itinerario, Nápoles 1993, pp. 70 y 244-45. 30  Como se recordará, para la Capilla Pontano, también en B. de Divitiis, PONTANVS FECIT: Inscriptions and Artistic Autorship in the Pontano Chapel, en “California Italian Studies”, vol. 3, fasc. 1, pp. 1-36, también para la figura de Pontano, entre mecenazgo y autoría de la obra. 31  C. J. Hernando Sánchez, La imagen… cit., p. 147 y p. 163, nota 16 de la bibliografía. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2015, pp. 189-214. ISSN: 0482-5748


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